
De niña, Laura Lustre Silva (30) veía a su mamá tejer a croché ponchos y chalinas. Quiso aprender, sin imaginar que años después esa habilidad le permitiría ganarse la vida.
A los 17 años llegó de Huánuco a Lima en busca de oportunidades y empezó trabajando como empleada doméstica. Luego estudió marketing y se adentró en el rubro corporativo.

Fue una compañera de trabajo quien, sin saberlo, le puso un nuevo hilo a su historia. Un día le mostró la imagen de un cerdito y le preguntó si podía tejerlo.
Laura no tenía idea, pero buscó tutoriales en YouTube y se puso manos a la obra. Ese primer pedido de amigurumi (figuras tejidas a croché) le abrió la puerta a muchos más.

En 2019 renunció a su trabajo y decidió apostar por su verdadero talento y lanzó ‘Munay’, su marca de tejido a croché.
Probó con amigurumis y luego llegaron las flores, con las que empezó a crear sus propios diseños: girasoles, lirios y hasta orquídeas.

“Nunca imaginé vivir del croché, ni que se convirtiera en mi mundo, mucho menos dictar talleres o hacer contenido en redes”, confiesa.
Laura también realiza pedidos especiales, como los perritos con alitas para quienes perdieron a sus mascotas y ramos de novia.

“Es maravilloso ver cómo personas de todas las edades se interesan por el tejido a croché. Es difícil, pero con amor todo se puede”, sonríe.










