ARTISTA APASIONADO. Edwin Mariano Peralta López tiene 78 años, pro mantiene un espíritu joven y lleno de energía. En el Hogar Canevaro, de la Beneficencia de Lima, lo conocen como ‘El Charrito’, ese abuelito que no solo canta, sino que contagia alegría a cada paso. De día es el alma del albergue, pero en la tranquilidad de su habitación se convierte en sastre y artista.
Nació en Huancavelica y llegó a Lima cuando tenía apenas 7 años, cargando sueños más grandes que su pequeño equipaje. Aprendió a leer solo y trabajó duro para salir adelante. Aunque quiso ser enfermero, la vida lo llevó por otro camino: el de la sastrería. Con aguja, hilo y mucha paciencia, fue construyendo su historia puntada a puntada.
Hoy, ese talento sigue intacto. Con una antigua máquina de coser, Edwin confeccionó su propio traje de mariachi. Nada fue comprado y todo salió de su ingenio. Él usó Un saco muy grande que se transformó en una elegante prenda entallada, digna de escenario. “Es un trabajo de reconstrucción”, dice con orgullo.
Y vaya que brilló. En un reciente casting de talentos del Hogar Canevaro, apareció con su sorprendente vestimenta e interpretó ‘La Malagueña’. Su voz, su presencia y su carisma se robaron los aplausos. No solo cantó, también emocionó.
Habla quechua, su lengua materna y nunca olvida de dónde viene. Cada día agradece por Canevaro, al que llama con cariño “un hermoso jardín” y se siente afortunado de tener un lugar donde vivir rodeado de amigos. Tiene clara su misión de hacer felices a los demás. “Dentro de mí existe un artista”, asegura, y lo demuestra con cada sonrisa.
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