¡UNA VERDADERA TROME DE LA CONSTRUCCIÓN! Para Leonidas (59), la satisfacción no está en salir de compras ni en pasear, sino en atender la ferretería que abrió en 2014 y que hoy representa años de esfuerzo.
Llegó a Lima desde su natal Áncash a los 10 años y desde entonces ha trabajado en distintos oficios para salir adelante: cuidó niños, cocinó y atendió en una zapatería. Siempre tuvo claro que quería ganarse la vida con su propio esfuerzo y no quedarse nunca sin un sol en el bolsillo.
Inquieta y siempre atenta a las oportunidades, tras consolidar su restaurante, descubrió que la demanda crecía en otro frente: la construcción. Sin dudarlo y con el respaldo de su familia, decidió incursionar en ese rubro.
Dejó atrás las ollas y los cucharones para instalarse en un pueblo joven donde los vecinos recién empezaban a levantar sus viviendas. Improvisó un local con maderas y un techo de esteras, y comenzó a ofrecer todo lo necesario para convertir un terreno en un hogar.
“Tenía un hijo y muchas ganas de progresar. Me encanta lo que hago, los clientes son como mi familia”, cuenta Leonidas, quien no descansa ni siquiera los feriados.
Con el paso del tiempo, la buena atención, los precios justos y los obsequios hicieron de su ferretería la favorita del barrio.
“A la gente le gusta que tenga de todo, por eso me prefieren”, explica Leonidas, quien ha hecho de todo para sacar adelante el local, incluso cargar ella misma las bolsas de cemento.
El establecimiento, conformado únicamente por mujeres, ha trabajado de la mano con Progresol, la red de ferreterías más grande del país, durante los últimos años.
Gracias a esta alianza, los maestros cuentan con puntos exclusivos para canjear premios, mientras la líder del negocio recibe asesorías y acompañamiento para fortalecer su gestión y seguir mejorando cada vez más.
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