¡Se acabó el baile! Una celebración religiosa terminó convertida en una emergencia en Ayacucho. Lo que debía ser una noche de fiesta y tradición por el homenaje al Niño Nakaq estuvo marcado por el temor, luego de que un espectáculo pirotécnico provocara un incendio en una vivienda cercana al lugar de la actividad.
El incidente ocurrió en la plaza María Parado de Bellido, en Huamanga, donde los pobladores participaban en las actividades de la fiesta patronal. Durante la quema del tradicional castillo de fuegos artificiales, una de las bombardas salió desparada y una chispa alcanzó el techo de una casa ubicada en los alrededores.
En cuestión de minutos, el fuego comenzó a propagarse y una columna de humo cubrió parte de la zona. Las grandes llamaradas sorprendieron a quienes se encontraban disfrutando de la celebración, generando preocupación y escenas de desesperación ante el riesgo de que el siniestro alcanzara otras viviendas.
La emergencia obligó a interrumpir las actividades religiosas. Mientras tanto, los vecinos se organizaron para combatir el fuego y evitar que las llamas continuaran extendiéndose.
La rápida reacción de las personas que se encontraban en el sector permitió contener el siniestro y evitar consecuencias mayores.
Afortunadamente, no se registraron víctimas mortales ni heridos de gravedad.
El incendio volvió a poner en discusión la seguridad durante las festividades populares, en las que suelen emplearse castillos, bombardas y los conocidos toritos de fuegos artificiales como parte de las actividades.
Estos elementos no solo pueden ocasionar incendios cuando sus proyectiles caen sobre techos o materiales inflamables, sino que también representan un peligro para la integridad de las personas.
Dado que los juegos pirotécnicos pueden ocasionar lesiones y daños a la salud, incluso cuando no llegan a provocar un siniestro.
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