
Daniel Salaverry no estaba en su oficina cuando los disparos atravesaron los vidrios. Había salido minutos antes a supervisar la obra. Ese breve margen de tiempo marcó la diferencia. “Estoy vivo de milagro”, diría después, al ver los impactos de bala sobre el lugar donde trabaja todos los días.
El ataque ocurrió en el sector Las Palmeras, dentro del centro poblado California, en la provincia de Virú, La Libertad. Hasta ese punto llegaron sujetos armados, con el rostro cubierto, que abrieron fuego contra la oficina modular del proyecto inmobiliario que administra el excongresista.

Los disparos fueron dirigidos directamente hacia una ventana que da a la habitación donde se encuentra su escritorio. Los proyectiles impactaron en el primer nivel del inmueble y los vidrios terminaron esparcidos sobre la zona de trabajo.
Según el propio Salaverry, los atacantes llegaron a bordo de una mototaxi y dispararon al menos tres veces antes de retirarse. El atentado se registró a plena luz del día, en una zona ubicada a unos 300 metros de la carretera Panamericana Norte.
Tras el ataque, los sujetos dejaron una carta manuscrita con un mensaje intimidante. “Comunícate, ingeniero de obra”, decía el texto dirigido al exlegislador.
UN ATAQUE QUE ROMPE EL PATRÓN
El hecho generó sorpresa en el propio Salaverry. Aseguró que, en sus más de 30 años en el rubro inmobiliario, nunca había enfrentado un atentado de esta magnitud.
También señaló que la forma en que actuaron los delincuentes no coincide con el modo habitual de operar de las organizaciones criminales en la zona. Según explicó, estos grupos suelen acercarse directamente a las obras para exigir pagos cuando los proyectos inician.
En este caso, la obra llevaba tres meses en ejecución y no se habían registrado amenazas previas. Por eso, el ataque resultó inesperado tanto para él como para su equipo de trabajo.
El excongresista expresó su preocupación por la seguridad de los trabajadores que participan en la construcción. Indicó que se están tomando medidas de precaución, aunque descartó detener las actividades.
“Estamos tomando nuestras precauciones, obviamente no nos vamos a esconder”, sostuvo.

INVESTIGACIÓN Y CLIMA DE INSEGURIDAD
Tras el atentado, agentes de la Policía Nacional acudieron al lugar para recoger casquillos de bala e iniciar las diligencias correspondientes. El área legal de la empresa también comenzó la evaluación de daños para formalizar la denuncia.
Las autoridades manejan la hipótesis de un intento de extorsión, reforzada por la carta dejada en el lugar. Sin embargo, el caso continúa en investigación para determinar el móvil exacto y la identidad de los responsables.
Salaverry cuestionó la falta de respuesta frente a la inseguridad en La Libertad y advirtió que la situación afecta no solo a empresarios, sino a toda la población.
“No puede ser posible que los trujillanos nos veamos afectados todos los días por la delincuencia y nadie hace nada”, reclamó.
El excongresista también indicó que no había recibido amenazas previas y consideró sospechoso el momento en que ocurrió el ataque. Pese a ello, aseguró que no cederá ante ningún tipo de presión.
El caso se suma a otros episodios de violencia registrados en la región, donde el sector construcción ha sido uno de los más golpeados por la delincuencia organizada.
Mientras las investigaciones avanzan, el atentado deja una advertencia abierta: la violencia ya no distingue espacios ni horarios, y ahora también alcanza a proyectos que, hasta hace poco, avanzaban sin amenazas.
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