
Hilda Carmen Monteverde Díaz, de 76 años, subió a un bus con destino a Lima sin saber que ya la estaban siguiendo. Días después, la investigación confirmaría lo que en ese momento nadie imaginó: ella no fue una víctima circunstancial, sino el objetivo del ataque que terminó con su vida el pasado 1 de abril en la Panamericana Norte, en Puente Piedra.
Durante las primeras horas, la hipótesis parecía repetirse. Un nuevo atentado contra una empresa de transporte, en medio de amenazas y ataques previos contra Vipusa. Sin embargo, las diligencias de la Policía Nacional terminaron por desmontar esa versión.

El caso dio un giro tras la captura de dos presuntos implicados: los hermanos Máximo Mendoza (44), alias ‘Bad Boy’, y Christian Mendoza (36), conocido como ‘Loco Plomo’. Ambos fueron intervenidos en San Borja como parte de un operativo de inteligencia.
Las investigaciones revelaron que los atacantes no dispararon contra el bus al azar. La trayectoria de los disparos, el análisis de cámaras de seguridad y los testimonios recogidos apuntan a que el blanco era Monteverde Díaz.
Las imágenes permitieron reconstruir el recorrido previo al crimen. Según la Policía, los sicarios habían seguido a la víctima desde Ancón, donde había estado visitando a familiares y atendiendo asuntos personales.
SIGUIERON A LA VÍCTIMA DESDE ANCÓN
El general Víctor Revoredo, jefe de la Dirincri, confirmó que el ataque no estuvo vinculado a la ola de extorsiones contra la empresa de transporte. La forma en que se realizó el reglaje fue determinante para descartar esa línea.
La selección de la víctima, según explicó, respondía a un patrón distinto. Todo indicaba que el atentado había sido planificado con información previa sobre sus movimientos.
Uno de los detenidos confesó que recibió tres mil soles para participar en el ataque. Su rol, según su testimonio, era identificar a la mujer y ejecutar el atentado cuando se encontrara a bordo del bus.
La declaración también reveló la presencia de un financista conocido como ‘Chileno’, quien habría estado detrás de la operación. La Policía continúa con las diligencias para ubicarlo.
Monteverde Díaz, de doble nacionalidad peruana y estadounidense, residía habitualmente en Estados Unidos, pero viajaba al Perú para atender temas relacionados con sus propiedades. Ese contexto es ahora parte central de la investigación.

HIPÓTESIS APUNTA A VENGANZA POR PROPIEDADES
La principal línea que maneja la Policía apunta a un conflicto por bienes como posible móvil del crimen. Según lo señalado por las autoridades, la víctima enfrentaba disputas vinculadas a propiedades.
Ese escenario habría generado una discrepancia de carácter personal o familiar que terminó escalando hasta un ataque planificado bajo la modalidad de sicariato.
Vecinos y conocidos en Ancón describieron a la mujer como una persona solidaria, que viajaba con frecuencia para encargarse de sus asuntos y reencontrarse con su entorno cercano.

El atentado dejó, además, a otras cuatro personas heridas. Monteverde Díaz ocupaba un asiento preferencial cuando fue alcanzada por los disparos dentro de la unidad de transporte.
Los dos detenidos, presuntos integrantes de la banda ‘La Guardia Malandra’, fueron capturados cuando realizaban un reglaje a otra persona, lo que permitió a la Policía ubicarlos e intervenirlos.
Ahora, la División de Homicidios continúa con las diligencias para identificar a los autores intelectuales del crimen. Dos celulares incautados y la ubicación de un vehículo presuntamente utilizado en el ataque forman parte de las piezas clave.
La investigación sigue abierta. Mientras tanto, el caso deja de ser un episodio más en la cadena de violencia contra el transporte y se convierte en un crimen dirigido, donde la víctima, según la nueva hipótesis, fue elegida y seguida hasta el momento final.










