
¡APRENDIENDO CON TROME! El regreso de la República Democrática del Congo al Mundial de fútbol 2026 es mucho más que un logro deportivo, es el reencuentro de una nación con su propia historia.
Para entender el peso de este hito hay que retroceder en el tiempo. La última vez que los ‘Leopardos’ —como se conoce a su selección— participaron en una Copa del Mundo, el mapa político era muy diferente. Corría el año 1974 y aquel equipo no vestía los colores de la RD Congo, sino los de un estado desaparecido llamado República de Zaire.

La historia de este país, ubicado en el corazón de África Central, se puede contar a través de los constantes cambios de su nombre.
Entre 1885 y 1908 el territorio fue bautizado como Estado Libre del Congo, que de libre no tenía nada, pues era administrado por el rey Leopoldo II de Bélgica ‘con hierro’, bajo un sistema de terror, explotación y muerte.

Más tarde, tras la presión internacional por los abusos cometidos, la corona asumió el control rebautizándolo como el Congo Belga hasta su independencia en 1960, momento en que adoptó el nombre de República del Congo.
En 1964, se modificó a República Democrática del Congo para evitar confusiones con su estado vecino, la antigua colonia francesa del mismo nombre. En 1971, el país fue renombrado como Zaire bajo el régimen de Mobutu Sese Seko, quien buscaba africanizar el territorio.

Tras la caída del dictador en 1997, la nación recuperó su nombre histórico de República Democrática del Congo.
DATITO
Es el segundo país más grande de África, con una población estimada en aproximadamente 116.4 millones de habitantes. Limita con Angola, República del Congo, República Centroafricana, Sudán del Sur, Uganda, Ruanda, Burundi, Tanzania y Zambia. Su capital es Kinshasa. El país alberga una de las selvas tropicales y de biodiversidades más ricas del mundo. Sus principales atractivos se centran en el ecoturismo extremo y el avistamiento de fauna, destacando el Parque Nacional Virunga, para ver gorilas de montaña, y el volcán Nyiragongo.











