El sociólogo y poeta Juan Carlos Vela publicó el poemario "Pies cartógrafos".
El sociólogo y poeta Juan Carlos Vela publicó el poemario "Pies cartógrafos".

“Pies cartógrafos” (Centro de desarrollo editorial, 2026), de Juan Carlos Vela, es un libro que recorre el Perú desde sus heridas, pero también desde aquello que permanece vivo: la memoria, el cuerpo, las comunidades originarias y las voces que durante siglos han permanecido en los márgenes.

En estos poemas, el escritor convierte la historia colectiva en una experiencia íntima y propone una cartografía donde el territorio ya no se mide únicamente por fronteras, sino por las huellas que dejan las luchas, los afectos y la identidad.

A lo largo del poemario conviven la reflexión y la emoción sin que una anule a la otra. Vela evita el panfleto y apuesta por una escritura donde el lector descubra por sí mismo las tensiones del país. Sus versos dialogan con la naturaleza, con el trabajo, con la condición de la mujer y con las comunidades originarias, mientras exploran una idea que atraviesa el libro: hoy las grandes disputas también se libran en el cuerpo, en la libertad y en la dignidad de las personas.

¿Te gusta el vals? Te lo pregunto porque en “Pies cartógrafos” hay un poema, “Existencia primigenia”, dedicado a Alicia Maguiña.

Nunca he tenido una relación de odio con el vals, pero tampoco fue un género que me entusiasmara. Lo veía con cierta indiferencia. Sin embargo, en el último tiempo empecé a acercarme mucho más a él. Siempre me gustaron y , sobre todo el vals en su forma más original, más modesta y hasta más erótica. No tengo nada contra Los Troveros Criollos o Arturo “Zambo” Cavero, pero ese es un vals más comercial. A mí me interesa más esa otra vertiente, la de Alicia Maguiña o Lucha Reyes.

Alicia Maguiña es una cantautora mucho más comprometida. Su obra está atravesada por la historia y por unas voces que remiten a una profunda originalidad. Hay algo en su manera de cantar que todavía acompaña y conmueve. A mí me gusta mucho su música, sobre todo la canción “Indio”.

Portada de "Pies cartógrafos", de Juan Carlos Vela. (Difusión).
Portada de "Pies cartógrafos", de Juan Carlos Vela. (Difusión).

Pensaba en esa canción mientras leía el poema.

Mientras escribía el libro escuché muchísimo a Alicia Maguiña. También volvía a “Todo me habla de ti” y “La apañadora”. No estaba leyendo poesía porque no quería contaminarme con otras voces, así que esas canciones se convirtieron en una especie de pausa y de compañía durante la escritura.

Además, sentía que tenía una deuda con Alicia. Su obra me ayudó a comprender mejor el Perú y el problema de las comunidades originarias. En ese sentido, mi poema dialoga con “Indio”. Ella utiliza esa palabra como una denominación, sin intención despectiva, aunque sabemos que es un término heredado de la colonia. Yo quise continuar esa reflexión desde la idea de las comunidades originarias y responder, de alguna manera, al final de su canción.

Ella termina cantando: “Serás otra vez montaña y habrá fulgor en tus ojos; tu risa oiré, y feliz serás y feliz seré”. Ese final me acompañó durante toda la escritura y quise responderle desde el poema.

En “Trazamientos del cuerpo” escribes: “La piel como la nueva patria”. ¿Qué significa pensar la piel como una patria?

Antes las personas morían por un pedazo de tierra llamado Perú, Chile o Bolivia, pero al final regresaban a la misma pobreza o a la misma condición de servidumbre. Hoy las luchas pasan menos por las fronteras y más por la subjetividad: por el cuerpo, la libertad, el placer y la dignidad. Por eso hablo de la piel como una nueva patria. Las guerras contemporáneas ya no son solo territoriales, sino también por la autonomía del cuerpo y de la identidad.

En el libro conviven el dolor colectivo con experiencias mucho más íntimas. ¿Cómo encontraste ese equilibrio?

Quise recorrer la historia desde sus orígenes hasta el presente. En ese trayecto aparecen las comunidades originarias, la naturaleza, la mujer, el trabajador y otros sujetos que han permanecido como una latencia, como voces que buscan ser escuchadas. Todo el poemario gira alrededor de ese grito que muchas veces no logra pronunciarse del todo. Lo colectivo nace justamente de esa experiencia compartida.

El poeta Juan Carlos Vela duranta la presenctación de su libro. (Difusión)
El poeta Juan Carlos Vela duranta la presenctación de su libro. (Difusión)

Mientras leía “Pies cartógrafos” sentía que, además de la memoria o el territorio, había una dimensión política muy marcada. ¿Es una intención tuya o depende de la lectura de cada lector?

Depende de ambas cosas. La poesía no debería responder a una única consigna, sino decir aquello que necesita decir, sea amor, deseo, política o muerte. En mi caso sí hubo una intención política, porque el libro nace de la idea de convertir esas latencias en un manifiesto. Sin embargo, preferí que ese manifiesto no fuera explícito. Me interesa que el poema dialogue con el lector antes que imponerle una consigna.

¿Por eso el libro se llama “Pies cartógrafos” y no “Latencias y manifiestos”, que era el título original?

Tal cual. “Latencias y manifiestos” era un título potente, pero también podía cerrar puertas. “Pies cartógrafos” mantiene esa dimensión política, pero invita también a quienes quizá no se sienten parte de un manifiesto. El arte puede cuestionar una realidad desde la sutileza y abrir conversaciones sin necesidad de ser panfletario.

¿Qué esperas que encuentre el lector cuando cierre el libro?

Me gustaría que sintiera que ha recorrido una historia compartida. Ninguno de nosotros existe aislado: somos hijos de muchas luchas, de muchas personas que nos precedieron. “Pies cartógrafos” habla de esa memoria colectiva y también de la necesidad de cuidar una ecología del espíritu. Así como hablamos de proteger la naturaleza, también debemos aprender a cuidar nuestros vínculos, reconocer al otro y entender que toda agresión termina dañándonos también a nosotros mismos.

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