El sábado, el presidente Donald Trump dijo que Venezuela pagará un alto precio si no readmite a sus ‘presos’ que fueron enviados a Estados Unidos por la dictadura chavista.
Horas después, el régimen de Caracas, asustado, envió una carta a la Casa Blanca, donde dice estar dispuesto a mantener conversaciones directas con su enviado especial, Richard Grenell.
En la misiva firmada por Nicolás Maduro, este recordó el ‘fake news’ en relación con que Venezuela se había negado a aceptar el regreso de migrantes deportados. “Ese tema fue resuelto y aclarado rápidamente en una conversación con el embajador Richard Grenell”, indicó.
“Este canal, al día de hoy, ha funcionado de manera impecable”, apuntó el mandatario venezolano en la carta.
No solo eso, sino que ante las acusaciones de que lidera el llamado Cártel de los Soles, aseguró que Venezuela es un ‘territorio libre de producción de drogas y (un) país no relevante en el ámbito de los narcóticos’.
Estados Unidos ha desplegado una fuerza de 6 mil 700 marines en el Caribe y diez aviones F-35 en Puerto Rico. Asimismo, ocho buques de guerra con misiles, varios aviones de vigilancia P-8 de la Marina y un submarino nuclear.
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