El Reino Unido amaneció con una noticia que remeció los cimientos de la monarquía. Andrés Mountbatten-Windsor, expríncipe británico y hermano de Carlos III, fue arrestado este jueves bajo sospecha de mala conducta en un cargo público en relación con el caso de Jeffrey Epstein, quien fue un financiero estadunidense acusado de liderar una red de explotación y abuso sexual de menores durante décadas.
La detención se produjo a las 08:00 GMT en Norfolk, en la finca de Sandringham, donde actualmente reside tras haber abandonado su antigua residencia en Windsor. La Policía de Thames Valley confirmó el arresto de “un hombre de unos 60 años”, sin identificarlo por nombre, y señaló que se realizaban registros en domicilios de Berkshire y Norfolk.
Hacia las 18:50 GMT, casi once horas después, se vio a Andrés salir de la comisaría de Aylsham en un automóvil. Poco después, la policía informó que el detenido había sido puesto en libertad bajo investigación, mientras continúan las diligencias.
La investigación formal fue abierta tras una “evaluación exhaustiva”, según informó el subdirector de la policía, Oliver Wright. Las autoridades indagan acusaciones relacionadas con el supuesto envío de material confidencial a Jeffrey Epstein durante el tiempo en que Andrés se desempeñó como enviado especial del Reino Unido para comercio e inversión.
Documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en enero muestran comunicaciones entre ambos. En ellos, aparentemente, el expríncipe habría compartido informes gubernamentales de visitas oficiales a Vietnam, Singapur y China, así como información sobre oportunidades de inversión en oro y uranio en Afganistán.
La regulación británica establece que los enviados comerciales tienen el deber de confidencialidad sobre información sensible comercial o política relacionada con sus visitas oficiales. Además, la policía también evaluó una acusación separada que señala que Epstein habría enviado a una mujer al Reino Unido para mantener un encuentro sexual con Andrés en 2010.
Las autoridades aclararon que el arresto no está relacionado con ninguna acusación de delitos sexuales. Sin embargo, el contexto del caso Epstein vuelve inevitable la asociación pública con el escándalo que durante años ha perseguido al exduque de York.
Tras conocerse la detención, el rey Carlos III expresó su “profunda preocupación”, pero fue enfático: “La ley debe seguir su curso”. Añadió que lo que corresponde ahora es un proceso “completo, justo y adecuado” y que la policía cuenta con su “pleno apoyo y cooperación”.
Ni el monarca ni el Palacio de Buckingham fueron avisados con antelación del arresto, que ocurrió el mismo día en que Andrés cumplía 66 años. A pesar de la conmoción, la familia real mantuvo su agenda oficial.
Carlos III asistió a un evento por la Semana de la Moda de Londres sin responder preguntas de la prensa. La reina Camila, consultada sobre el arresto, saludó a los presentes pero no hizo declaraciones.
Jeffrey Epstein fue un financiero estadounidense acusado de liderar una red de explotación y abuso sexual de menores durante décadas. Fue arrestado en 2019 y murió en prisión mientras esperaba juicio. Aunque falleció, las investigaciones continúan por los presuntos colaboradores y encubridores.
Un documento de 22 páginas divulgado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos señala que el expríncipe pudo haber sido testigo o participante en hechos relevantes dentro de la investigación contra Epstein y su asociada, Ghislaine Maxwell.
El texto precisa que Andrés “no es actualmente un objetivo de la investigación” y que, hasta la fecha, las autoridades estadounidenses no han reunido pruebas de que haya cometido delito alguno conforme a su legislación. Aun así, el revuelo no se ha detenido.
El expríncipe ha negado sistemática y enérgicamente cualquier irregularidad. Sin embargo, su relación con Epstein provocó que en 2019 se retirara de sus funciones reales alegando que las acusaciones suponían una “perturbación” para la familia real.
En 2022 perdió títulos militares y patronazgos reales tras una demanda civil interpuesta por Virginia Giuffre en Estados Unidos, caso que se resolvió con un acuerdo extrajudicial sin admisión de responsabilidad.
Giuffre alegó que, siendo aún menor de edad, la obligaron a mantener relaciones sexuales con Andrés en varias ocasiones, incluyendo una en la isla privada de Epstein a principios de la década de los 2000.
En octubre de 2025 fue formalmente despojado de su título de príncipe.
El exprimer ministro Gordon Brown reveló que envió información adicional a varias fuerzas policiales británicas extraída de los archivos de Epstein, expresando su preocupación por que se haga justicia para las víctimas.
El hermano de Giuffre, Sky Roberts, declaró que considera el arresto como una “victoria para las sobrevivientes”, aunque reconoció que la razón específica de la detención no guarda una correlación directa con las acusaciones formuladas por su hermana.
Hoy, Andrés Mountbatten-Windsor enfrenta el momento más crítico de su vida pública. Aunque está en libertad bajo investigación, el golpe institucional ya está dado. Por primera vez en la historia moderna, un miembro de alto rango de la familia real británica ha sido arrestado.
La investigación sigue su curso. Y mientras tanto, el peso del escándalo vuelve a proyectar una larga sombra sobre la corona.
Contenido GEC