¡CADA VEZ MÁS CERCA! El papa León XIV conquistó sonrisas y aplausos en Uruguay, su primera parada en la gira que lo llevará también a Argentina y el Perú, al dedicar parte de su homilía al mate, una de las bebidas más representativas de Sudamérica, y pedir que su costumbre de compartir sirva de ejemplo para fortalecer los vínculos entre las personas. Ante cerca de 40 000 fieles reunidos en Paysandú, el pontífice también llamó a construir puentes de fraternidad y fe.
La celebración se realizó en el Parque París Londres, una extensa explanada ubicada en Paysandú, ciudad fronteriza con Argentina y próxima a Brasil. Pese a la lluvia de la mañana, el cielo nublado y el viento frío, miles de peregrinos llegaron para ver al pontífice, muchos de ellos procedentes de los países vecinos.
León XIV apareció sobre el papamóvil con un sobretodo blanco para protegerse de las bajas temperaturas. Sonrió mientras avanzaba entre la multitud, que lo recibió con cánticos, bocinas y pañuelos amarillos. Cuando su avión aterrizó en Paysandú, los asistentes ya habían comenzado a expresar su entusiasmo con el clásico “¡Olé, olé, olé, olé, papa, papa!”.
En su homilía, el papa eligió tres elementos muy ligados a la identidad uruguaya para transmitir su mensaje: el mate, el puente internacional General Artigas y los palmerales. El primero provocó una reacción especial entre los asistentes, muchos de los cuales llevaban sus recipientes y compartían la bebida durante la jornada.
“El mate es signo de familiaridad, de amistad y de encuentro. Nos enseña a compartir y a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen y hermanan”, expresó León XIV. También recordó que esta costumbre acompaña a las personas en sus hogares, centros de estudio, trabajos y reuniones de amigos.
El pontífice destacó que tomar mate es mucho más que beber una infusión. “Es un ritual lleno de simbolismos, donde se dialoga sin palabras y cada detalle posee un significado propio”, manifestó. Incluso recordó que esta tradición también puede acompañar los momentos de soledad y oración, cuando las personas confían a Dios sus preocupaciones y anhelos.
El segundo símbolo fue el puente internacional General Artigas, que atraviesa el río Uruguay y conecta Paysandú con la ciudad argentina de Colón. Para el papa, esta construcción representa la apertura, la comunicación y el intercambio entre pueblos. “¡Qué importante es ser constructores de puentes! Esa es la vocación a la que todos estamos llamados: construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe”, afirmó.
Sin embargo, León XIV advirtió que ningún puente puede mantenerse en pie sin cimientos sólidos. Comparó esa necesidad con la formación cristiana, que consideró fundamental para que los creyentes puedan defender sus convicciones y no dejarse llevar por doctrinas extrañas. “Solo así seremos instrumentos de unidad y vínculos de caridad”, señaló ante la multitud.
Luego recurrió a los palmerales de la región para explicar la importancia de la comunidad. Recordó que estas plantas tienen raíces profundas y no suelen crecer aisladas, sino agrupadas. “Así también la Iglesia es una comunidad de hermanos que hunde sus raíces y bebe de un manantial común”, expresó, al referirse a la palabra de Dios, los sacramentos, la oración y la acción caritativa.
El pontífice también evocó al beato Jacinto Vera, primer obispo de Montevideo, conocido como el ‘obispo gaucho’, quien recorrió tres veces el territorio uruguayo para llevar su mensaje de fe y esperanza. León XIV pidió continuar el legado de aquellos “sembradores del Evangelio” mediante la justicia, la honestidad y la fidelidad.
En otro momento, exhortó a los fieles a acompañar a las familias, sostener a los adultos mayores y formar en la fe a niños y jóvenes. “Los animo a continuar la misión evangelizadora con entusiasmo. Sean puentes, para que muchos se encuentren con Jesús. Sean comunidad fraterna, que se reúne y comparte la vida y los proyectos, los sueños y las esperanzas, especialmente con los más necesitados”, manifestó.
La misa congregó a peregrinos de distintas edades y nacionalidades. Más de 30.000 personas se habían inscrito previamente y, según informó el Vaticano, otras 10.000 llegaron sin registro. Entre ellas estuvo Soledad Sánchez, una uruguaya de 73 años que viajó desde el norte del país y se emocionó al ver al pontífice: “Vino hasta acá para traernos un mensaje de paz, porque sabe que el mundo necesita mucha paz ahora”.
Tras la celebración, León XIV realizó una breve visita a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, donde saludó a los fieles. Luego emprendió el regreso a Montevideo para continuar con su agenda, que incluía una visita a un barrio afectado por el narcotráfico y la violencia de pandillas, además de una vigilia de oración en el Estadio Centenario. Su gira por Sudamérica continuará en Argentina y culminará en Perú.
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