Paulino Villafana Morales, un cura del pueblo Mato, en Áncash, utilizaba su supuesta representación de Dios para ganarse la confianza de niños y niñas. Sin embargo, abusaba de ellos con complicidad con otros miembros de la iglesia.
Este sacerdote organizaba las misas para que los menores que integraban el coro participen. A ellos los hacía arrodillar para -supuestamente- darles la ostia, pero les habría hecho tocamientos indebidos.
Dos niñas se atrevieron a contarle a sus padres lo que habían tenido que vivir con el cura. No obstante, fue el propio cura que le confesó a una madre el abuso que ejerció contra su hija.
“La empezó a coger de los hombros, de su espalda y pecho. Le decía que él era bueno. El representante de dios, que nada malo le iba a pasar, que estaba en la iglesia (...) Empezaba a sacarle la ropa y le decía ‘tú me deseas’. Ella quería gritar y no podía, el cura la besaba y se quitó la ropa. (…) Al siguiente sábado volvió a pasar lo mismo. (…) El párroco le dijo ‘has vuelto porque has querido más”, expresó uno de los padres.
Finalmente, el juicio contra Paulino Villafana tuvo su lectura de sentencia y ahora tendrá que cumplir una cadena perpetua.
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Una menor de edad de 12 años fue abusada sexualmente por la pareja de su madre. La víctima ha quedado embarazada y ahora su salud está en riesgo porque será sometida a una operación de cesárea para dar a luz.
El sujeto responde al nombre de Luis Ipanaque Lucero, quien aprovechó que su pareja estaba embarazada y acudió a sus controles prenatales para abusar de la menor. Cabe precisar que la víctima era violentada desde los 7 años.
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