(Foto: Diseñado por Freepik)
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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un tallarín a la huancaína con su bistec montado. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada fresquecita. “María, hay un tema que se toca muy poco en el país: . Pero también los que nunca aportaron a un fondo y hoy viven de la caridad de sus hijos.

Hay decenas de miles de ancianos en esta situación y el tema se puede agravar más con los sucesivos retiros de las AFP. Para empezar, debemos de mostrar datos duros: Cerca del 80% de la población activa en el Perú es informal, lo que reduce drásticamente el número de aportantes reales para las AFP y la ONP.

Solo uno de cada cuatro peruanos aporta de forma regular. Encima, los retiros extraordinarios aprobados en los últimos años por el último Congreso populista han dejado a millones de afiliados con cuentas en cero o sin los recursos necesarios para una jubilación digna.

Esto pone en riesgo la protección social a futuro. Y como la esperanza de vida ha aumentado, el poco dinero ahorrado se tiene que estirar. Así, los ancianos reciben muy poco dinero cada mes, que no cubre la canasta básica familiar.

Por eso, a los jóvenes les digo: tienen que guardar pan para mayo porque ahora la vejez es larga y no siempre nos van a ayudar los hijos. No se confíen. No todos los hijos son buenos y conscientes. No todos los hijos tienen buen trabajo y viven sin problemas. Muchos se olvidan de los padres, los abandonan.

Según cifras del INEI, más de 600 mil adultos mayores de 70 años viven solos o enfrentan situaciones de vulnerabilidad y riesgo de abandono familiar. No malgastes tu dinero en la juventud en juergas interminables, mujeres, trago o tonterías. Mejor invierte. En la bolsa, en propiedades, ahorros o AFP.

Y aprovecha las oportunidades que te da la vida, como un buen trabajo y seguridad laboral. Y sobre todo: no toques tus fondos de pensiones. Es tu seguro de vida, es para que no pases hambre. En los próximos años el Perú enfrentará un grave problema social por los que metieron mano a sus fondos de pensiones”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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