
El Chato Matta llegó al restaurante por un cebiche de robalo con ají limo y su arrocito con mariscos. Para calmar la sed pidió una jarra con limonada y hielo. “María, me mandó un mensaje de wasap mi hermano Pancholón, amo y señor de la cochinadita y el dame que te doy. El abogado todo el día habla de sexo. Cuando llegué a su búnker privado, el gordito estaba eufórico porque había tenido un faenón con la ‘señora de las cuatro décadas’. ‘Chatito -me dijo- no he dormido nada, me fui a La Posada, pues le había prometido a la madurita que le iba a hacer mi famoso ‘salto del chanchito’ escuchando salsa. Nos tomamos casi toda una botella de un ron XO Zacapa. Apagué los celulares para que no me desconcentren las llamadas de la tóxica venezolana, que se cree mi esposa. Puse ‘Manos de tijera’ de mi sobrino Jeinson Manuel, salsa chévere, romántica para alegrar la noche. ‘No es secreto/ Perdóname por no decirte que no soy perfecto/ Y ahora que estás sola/ Dime si me echas de menos, tan solo un poquito/ Quiero saber si te duele lo mismo que a mí/ Que a mí/ No es secreto/ Perdóname por no mostrarte todos mis defectos/ Porque yo no puedo respirar sin ti’…’”.
“‘Causa, estoy mal de la próstata, el urólogo ya quiere operarme porque orino a cada rato, pero siempre hay que dejar bien a los varones. Fue un faenón, lo malo es que en ese hotel ya me conocen y cada vez que llego con ella susurran: ‘Pancholón ha venido con la asmática’. Imagínate que el cuartelero me tocó la puerta porque los huéspedes no podían dormir y se escuchaba ‘ah, ah, ah’ a varias cuadras, hasta la avenida La Marina. Bueno, la cuarentona estaba feliz y agotada. Cuando nos pusimos a descansar, se acurrucó en mi pecho y me dijo: ‘Tú eres mi viejo zorro, tú me haces creer que se juntan las estrellas, el sol y la luna. Quiero gritar al mundo que soy tuya y que sepan que tú eres mi tigre, mi oso, mi león’. Al escucharla me dio la pensadora: ‘Creo que le estoy dando mucho color al salir todas las semanas con ella, seguro que pronto va a ser peor que la tóxica’. Así que le dije: ‘Ya cámbiate, mami, y vámonos porque mañana tempranito tengo que jugar fulbito’. ¡Para qué le dije eso! Me reclamó indignada: ‘¡O sea que prefieres jugar en vez de estar conmigo!’. Al oírla recordé cuando yo tenía 20 años y jugaba en la liga de fútbol de San Martín de Porres y una de mis enamoradas me pidió eso. Dejé de jugar un año y fue una decisión tonta. Por eso estoy pensando terminar con ‘la señora de las cuatro décadas’. A mi edad no puedo ser de una sola mujer. Cuando una chica me gusta, se me calienta el cuerpo, comienzo a hacerle juego de luces y le saco la lengüita. Eso sí, tomo mi ‘pitufito azul’ para no fallar. Amo el dame que te doy, el cuerpo a cuerpo. Soy de todas y de ninguna. ¡La pampa es para todos, papáaaaa!’”. Ese señor Pancholón es muy cochino y sinvergüenza, por eso acabará viejo y solo. Me voy, cuídense.
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