Pancholón en el sauna
Pancholón en el sauna

El Chato Matta llegó al restaurante por un tiradito tricolor y un arrocito con mariscos jugoso, con queso rallado y ají molido. Para tomar pidió agüita de cebada. “María, el gran Pancholón, el abogado mujeriego, me llamó para invitarme al saunita. ‘Chatito, tú eres mi único amigo, vente volando porque están cambiando las hierbas y van a poner cascaritas de naranja. Eso sí, cuídate de los envidiosos y malaleche’.

Cuando llegué, el gordito lucía un cadenón de oro en el cuello. ‘Causita, en unos días me voy al Mundial, por eso la estoy haciendo linda. El viernes estuve en un local repleto de salseros y sonó una salsa de mis tiempos con la que hice el amor muchas veces en La Posada para dejar bien a los varones: ‘Y hazme olvidarla, por favor, hazme olvidarla/ Hazme sentir que no es la única mujer/ Borra sus huellas de mi mente y de mi alma/ Arráncala de mi piel/ Y hazme olvidarla, para siempre hazme olvidarla...’”.

“A Pancholón se le subió el ron a la cabeza, le dio la nostalgia y recordó sus travesuras de más de treinta años de caminante. ‘Causita, hace unos días me llamó mi amigo ‘Chencho’, de mi barrio de San Martín de Porres, para contarme que el doctor Chotillo había estado por allá, en una cubanada. Escuchó que Chotillo decía a varias personas: ‘Mi maestro es Pancholón, él me dio color. Yo era un estudiante de medicina sano, nací en un óvalo porque no tenía esquina ni calle, pero me hizo llorar sangre porque me partió con mi hermosa ‘burrier’, con quien me iba a casar. Pero lo perdono, porque me abrió los ojos y no me casé con esa mujer. Me salvé’.

Cuando ‘Chencho’ me contó eso, me puse mal. Estoy arrepentido de haberlo partido. Yo solo pensaba en sexo. Ella era su ‘bobo’. Chotillo hoy es un médico reconocido. Ya no deseo hacer sufrir a las mujeres de mi larga lista. Algunas están ilusionadas en casarse conmigo, como la tóxica, que huele mis calzoncillos. Pero toda la vida he sido callejero y así moriré. Las amo a todas.

Pronto les contaré del tratamiento que me estoy haciendo para tener más energía, mejor que el ‘chip’ de ‘Cachín’. ¡Dios, ayúdame a cambiar!’”. Ese señor Pancholón es demasiado cochino y sinvergüenza. Terminará solo. Me voy, cuídense.

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