El Chato Matta llegó al restaurante por un lomito al jugo con arroz bien graneado, rocotito molido y, para tomar, un emoliente con linaza. “María, el gran Pancholón me timbró desde Estados Unidos, a donde fue para ver el Mundial de fútbol en vivo y en directo. ‘Chatito, llegué a Miami y me estaban esperando mis anfitriones, los hermanos peruanos Diego, el chef internacional, y Pepe Gutiérrez, sargento de la Policía de Miami Dade.
Fuimos a su casa en Coral Springs, donde me recibieron con una pancarta que decía: ‘Welcome, Pancholón, viejo zorro’. El letrero lo sostenía una linda argentina con quien hicimos cruce de miradas, juego de luces. Me habían preparado una parrillada y, antes de comer, me piden que relate de manera imaginaria un gol de Messi contra Cabo Verde. Sin querer queriendo acerté con quien dio el pase al 10 para su primer gol.
‘Se está jugando el primer tiempo, cero para Argentina, cero para Cabo Verde. Ya se va Argentina, ya se va Lisandro Martínez, jugador del Manchester United. Se juega en mitad de campo rival, levanta la mirada, lo ve a Messi, le da un pase espectacular a Lionel, que está dentro del área, la amortigua y dispara y gol, y gol, y gol, y gol, y gol, y goooooool. Qué tal golazo, espectaculaaaaar de La Pulga, del mejor del mundo, de Lionel Messi’.
Al final de mi relato se me acerca la linda gaucha que tenía la pancarta y me dice: ‘Sos como Messi, pero en los relatos, sos grande’. La verdad, me emocioné con sus palabras y la invité para ir al estadio a ver el Argentina vs. Cabo Verde’”.
La gaucha me dijo: ‘Che, no lo puedo creer. Ayer relataste igualito y acertaste. Sos un fenómeno. Boludo, sos el ser más maravilloso junto al Diego y a Messi. Ahora quiero decirte que yo ya sabía quién eras, pues te sigo por las redes y no me pierdo ninguna historia tuya. Te quiero pedir, por favor, que me acompañes a mi apartamento que está al frente de las playas de Pompano Beach de Miami y que me hagas tu famoso ‘salto del chanchito’’.
No lo podía creer. Llegamos a su ‘depa’.Mi linda gaucha tomó tres botellas de vino y estaba embalada. Y, la verdad, dejé la valla bien alta en estas pruebas de la vida. Le hice el ‘triple salto del chanchito’ y al terminar mi faena exclamé: ‘¡Grande Messi, pero Pancholón dejó bien a los peruanos, pese a que no estamos en el Mundial!’.
Hicimos el amor al ritmo de ‘Ay, cariño/ Ay, mi vida/ Nunca, pero nunca/ Me abandones cariñitooooo…/Y nos quedamos dormidos, abrazaditos’”. Pucha, ese señor Pancholón es un cochino y sinvergüenza. Va a terminar viejo y solo por mujeriego. Me voy, cuídense.
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