El Chato Matta apareció en el restaurante y pidió un estofado de res con papita amarilla y ajicito molido. Después tomó una infusión de hierba luisa. “María, me timbró mi hermano Pancholón, quien me invitó a tomar un desayuno con pan con chicharrón.
Cuando llegué, lo vi contento pero estresado, porque se le acumularon varias diligencias por ir al Mundial de Fútbol en Estados Unidos. Estaba con su amigo Arturo Bejarano, quien le pidió que le cuente una de sus miles de experiencias de ‘viejo zorro’.
‘Mira, hermano -comenzó el abogado mujeriego-, a mí me trae recuerdos una canción de Andy Montañez, ‘Cuando yo te vi’. En los años 90 había un point en San Miguel llamado ‘La Trinchera’, donde a diario se reunía, y con amanecidas, la gentita de todos los distritos que llegaba con sus autos y camionetas, cuyos equipos de sonido ponían a todo volumen.
Había bellas mujeres, pero en ese lugar vivía la ‘San Micky’, una flaca espectacular de un metro ochenta con un cuerpo de guitarra. Yo llegaba de Colombia de relatar los partidos para los colombianos en ese entonces. Bajaba de mi carro que era de los años 70, pero tenía el mejor equipo de sonido de alta fidelidad.
Abría la maletera y retumbaban a kilómetros los verdaderos vallenatos que ponía en ese entonces. Me acuerdo que estaba el doctor Chotillo, que caminaba conmigo, y se quedaba sorprendido de cómo se me acercaban las chicas”.
“Una noche estábamos rumbeando alrededor de mi vehículo y en eso baja una linda morocha de su edificio y me dice: ‘¿Puedes poner la canción de Andy Montañez ‘Cuando yo te vi’?’. En ese entonces había cassette y CD.
Ni bien empezó a sonar ese tema ella me susurró que siempre me veía desde el cuarto piso donde vivía y que quería conocerme. ‘Por eso te dedico este tema’, me explicó, mientras se escuchaba: ‘Cuando yo te vi por primera vez sentí/ Mi corazón latir dentro de mí/ Cuando yo te vi por primera vez sentí/ Mi cuerpo estremecerse por ti/ Quisiera ser tu amigo/ Quisiera ser tu amante...’. Aaaaasu.
Al escuchar lo que me susurraba, alucinaba todo lo que le iba a hacer: El triple ‘salto del chanchito’ y relatarle los goles del Nene Cubillas en los mundiales. Le dije: ‘Vamos a un privadito’. Y ella me respondió ‘Okey’.
Terminó la canción y a las personas que bailaban con la música de mi carro les conté que me iba porque tenía ‘deberes sagrados que cumplir’. Chotillo me dijo ‘vaya, matador, cuando sea grande voy a ser como usted’.
Pero no lo está cumpliendo, porque es paganini al mango. No tiene sangre ni carisma para llegar a las mujeres. Esto continuará con la segunda parte’”. Ese señor Pancholón es un sinvergüenza descarado que encima cuenta sus cochinadas. Me voy, cuídense.
MÁS INFORMACIÓN:
Contenido GEC