Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un tallarín saltado con trozos de pollito, tomate y cebolla crujiente. Para tomar una jarrita de emoliente tibiecito. “María, indignación y cólera es lo que sentimos quienes hemos visto el video donde aparece el director musical de la agrupación de cumbia La Bella Luz, César Sánchez, haciendo tocamientos indebidos a la cantante Naldy Saldaña.
Todos tenemos una madre, una tía, hija o sobrina y da rabia solo pensar que un tipo así las pueda manosear. Me pregunto cuántas son las mujeres que soportan en silencio este abuso por miedo, por vergüenza o por necesidad, pues temen perder el trabajo con el que mantienen a su familia.
Nadie debería estar sometido a esta clase de ultraje y la Fiscalía debe investigar hasta determinar de forma clara y precisa las responsabilidades para aplicar las penas que correspondan.
Muchas niñas, jóvenes y mujeres adultas están expuestas día a día a sujetos que las tocan o les dicen palabras, o hacen comentarios de carácter sexual que las agreden y rompen su tranquilidad. No se deben quedar calladas y tienen que ser valientes para rechazar estos actos”.
“Pero hacer esto muchas veces puede resultar difícil para una mujer, así que las personas alrededor de ellas, como los amigos y la familia, tienen que estar atentas para apoyarlas.
Los padres deben enseñar a sus hijos desde pequeños a respetar la dignidad de todas las personas y a no cruzar límites. Nada de burlas, gestos desagradables, insultos, comentarios subidos de tono ni juegos de manos. Si un amiguito o amiguita muestra algún desagrado por alguna broma o alguna acción que haga, por más que a él le parezca gracioso debe saber que tiene que parar de inmediato y no repetirlo. Así se les enseña a respetar y a no ir contra la dignidad del otro.
Lamentablemente, abundan los sujetos que ven como algo normal manosear, ofender de palabra y golpear a mujeres. El acoso sexual no es un ningún juego, se trata de un delito vil que se paga con condenas que pueden ir desde los tres hasta los nueve años de prisión. Este crimen no puede ser tolerado por nadie, y menos por las autoridades que deben velar sobre todo por los niños y mujeres”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.
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