Una niña de apenas seis años fue ultrajada por su padrastro en la región Amazonas.
Una niña de apenas seis años fue ultrajada por su padrastro en la región Amazonas.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un estofadito de atún con arroz blanco y salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada. “María, hace unos días, una niña de apenas seis años fue ultrajada por su padrastro en la región Amazonas y ha quedado en grave estado.

El sujeto, identificado como Darwin Chup Wasum, fue capturado por las rondas campesinas, pero logró huir antes de que llegue la Policía. Esto expone no solo la alarmante falta de presencia del Estado y la desprotección de las niñas en zonas remotas del país, sino que los abusadores siguen libres.

El año pasado, el Perú condenó indignado la actitud del entonces ministro de Educación, Morgan Quero, quien ante las continuas denuncias de violaciones sexuales de niñas en la comunidad awajún de Condorcanqui, calificó esto como ‘prácticas culturales’. Ante la avalancha de críticas, Quero ofreció disculpas públicas, aunque sus expresiones motivaron una denuncia constitucional por parte de la Fiscalía. Nos falta mucho como sociedad.

La reacción natural debiera ser de condena total a las agresiones contra menores de edad. No podemos ‘normalizar’ la sexualización de los niños en general. Ellos no han desarrollado aún la madurez suficiente como para tener pareja o aceptar el acercamiento con fines prohibidos de un adulto.

Por eso hay que protegerlos. A quienes defienden las ‘prácticas culturales’ de ese tipo habría que preguntarles: ¿aceptarías eso para tu familia? Esperamos que la Policía logre dar con el padrastro que violó a esa pobre niña de 6 años, quien hoy se debate entre la vida y la muerte en un hospital de Bagua. Y que el Poder Judicial lo condene a la máxima pena. Un sujeto así no puede andar libre, es un peligro para la sociedad. A una niña no se le toca. Así de simple. Quien lo haga es un monstruo. Y los monstruos deben estar encerrados. En el colegio los profesores deberían enseñarles a los niños a defenderse y denunciar los abusos. Que no se queden callados. Y que no están solos”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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