
Mi amigo, el fotógrafo Gary, trabajó ayer domingo desde temprano y llegó con hambre al restaurante. Pidió una ensalada fresca y un pollito a la olla con su ajicito molido. Para calmar la sed, una jarrita con agua de carambola.
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“María, vi en el noticiero dominical de la mañana un reportaje que me llamó la atención. En el Callao y otras zonas de la capital están aumentando los adolescentes que van por el mal camino y con solo 14 o 15 años se han convertido hasta en sicarios.
Esto es muy peligroso, ya que se trata de un problema que nos afecta como sociedad. Hay un denominador comun: la mayoría de estos delincuentes juveniles viene de hogares disfuncionales, donde no existe la figura paterna o materna.
Peor aún, uno de ellos tenía a ambos padres en la cárcel por drogas y robo agravado. ¿Se imaginan cuál es el futuro de ese joven?
¿Qué políticas tiene el Gobierno para rescatar a esos menores de edad de la delincuencia? En los hogares donde no hay disciplina puede pasar de todo. A los chicos que van creciendo y tienen un momento para reflexionar, piensen bien antes de terminar presos o en un cementerio. La ociosidad es ‘madre de todos los vicios’.
Estudia, trabaja, esfuérzate por ser alguien en la vida. El asunto es tener una idea clara de lo que se quiere, enfocarse en las habilidades con que se cuenta, emprender la batalla y no rendirse.
Para ello es necesario invertir tiempo y esfuerzo, es decir, no hacer las cosas con mucha prisa, sin pensarlas bien, ni dejarnos vencer ante los contratiempos o problemas que podemos encontrar en el camino. Aquí te dejo unos tips para tus lectores:
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