Richard Acuña y Neutro en su campaña política.
Richard Acuña y Neutro en su campaña política.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un seco a la norteña con frejoles y salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita de refresco de maracuyá. “María, las recientes elecciones generales fueron muy lucrativas para los llamados influencers, quienes hicieron campaña para candidatos como César Acuña. Fue patético verlos bailando perreo, bromeando o acompañando al político en sus recorridos proselitistas.

Por ello cobraron muy buen dinero. Dicen los especialistas que Acuña invirtió más de diez millones de soles en su aventura electoral. Pero ha quedado demostrado que el pueblo no se deja engañar tan fácilmente. Los influencers, que se creen los líderes de opinión de la juventud, no lograron convencer a los votantes y finalmente Acuña obtuvo menos de un punto porcentual en el conteo de votos. Que esto nos sirva de lección.

Las redes sociales admiten de todo. Y muchos de los que tienen streamings y programas se vuelven famosos no por sus ideas, libros escritos, una vida ejemplar o un arte, sino por hacer estupideces. Así como el alcohol o las drogas, hay que tener cuidado con consumir cierto tipo de estos contenidos. En especial los jóvenes, que no ven televisión, escuchan radio o leen.

Sus únicos referentes son los que aparecen en Internet. Y estos, ahora sabemos, se venden por dinero. Por supuesto que hay quienes no lo hacen. Por mi trabajo y experiencia, siempre he valorado a los líderes de opinión profesionales, con una sólida trayectoria periodística, cultura, estudios; con una visión política y una ética inmejorables.

Si quiero saber qué pasa en la política o economía del país, no voy a recurrir al chismoso o chistoso del barrio. Voy a preguntar al economista, al sociólogo o al doctor en Derecho. Es simple. Creer que se va a ganar unas elecciones porque unos streammers nos mencionan en sus programas es iluso.

Hacer payasadas, bailar con chibolas o contar chistes no vale a la hora de exponer ideas. La política peruana debe cambiar. Queremos más ideas, madurez y soluciones”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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