
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un seco de cabrito con frejoles y salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita de anís calentito. “María, hoy el Perú cumple 205 años como país independiente.
La fecha coincide con el ingreso de Keiko Fujimori como mandataria de la nación. El 28 de julio de 1821, el general argentino José de San Martín proclamó nuestra independencia de España, tras cruzar los Andes con sus tropas y desembarcar en Pisco. Nuestro país siempre ha sido una tierra bendecida.
Aquí los peninsulares encontraron la cultura más adelantada de Sudamérica, como la inca, y durante casi trescientos años fuimos territorio de uno de los dos virreinatos más ricos, desarrollados y poderosos de toda América.
Lima era una urbe más hermosa y adelantada que Londres. Su oro y plata hicieron grande a España. Y nuestra papa evitó que los europeos mueran en masa. Aún ahora, pese a la inestabilidad política, la economía peruana es una de las más estables y con futuro. De todo esto debemos estar orgullosos. Y también de nuestra cultura.
En el Perú se produjo la fusión de españoles, italianos, franceses, chinos, japoneses, alemanes que produjeron nuestra fantástica gastronomía, la mejor del mundo. Yo, que he viajado mucho al extranjero por el trabajo y también por turismo, doy fe de que la comida peruana es insuperable. Nada nos iguala. Y en la arqueología es igual. Egipto tiene a sus pirámides y el Perú a Machu Picchu. China la gran Muralla y nuestro país Chan Chan y Túcume.
Nuestros hijos debieran hinchar el pecho con todo esto. Y eso que no hemos mencionado a nuestro premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, integrante del célebre ‘boom latinoamericano’, o al poeta César Vallejo, a quien se le fue la vida temprano, pues debió ser galardonado igualmente con un Nobel.
Solo debemos unirnos y armar un proyecto de nación para acceder al club de las naciones más desarrolladas del planeta. No nos falta nada. Tenemos minerales, un extenso mar, una selva amazónica, más de treinta millones de habitantes y mucha cultura”. Me voy, cuídense.








