Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un guiso de pallares con seco a la norteña, arroz, ajicito y, para tomar, un refresco de cebada tibiecito. “María, la inseguridad que campea con marcas, raqueteros y todo tipo de lacras es un problema que ningún gobierno logra frenar. Solo cuando llegó la pandemia hubo toque de queda total y policías y militares recorrían las calles, se redujo el accionar delictivo, pero eso solo fue un espejismo.
Con la vuelta a la normalidad se han incrementado los casos de robos, asaltos, extorsiones y asesinatos por encargo. A los hampones no les importa si la víctima es menor de edad, madre de familia o anciano, igual ‘le aplican’. Ya no hay lugar completamente seguro: el bus de transporte, el paradero, la casa, un restaurante o el trabajo.
Como ejemplo de ello, hace poco en Lince una mujer de 68 años fue arrastrada para robarle la cartera en la que tenía más de 11 mil soles, mientras a su hermana le rompieron el brazo.
Por Dios, dónde estamos. En el Callao, falsos pasajeros asaltaron a las 20 personas que viajaban en una cúster por la avenida Néstor Gambetta, y en Miraflores un ratero atacó a pedradas a una mujer para robarle su cartera. Este gobierno prometió más seguridad, pero hasta ahora nada. Por eso les entrego algunos tips para cuidarse del hampa y no ser víctimas de ningún delito:
MÁS INFORMACIÓN:
Contenido GEC