Mi amigo, el fotógrafo Gary llegó al restaurante por unos espectaculares tallarines verdes con su planchita de hígado frito y jugoso para chuparse los dedos. Para tomar pidió una jarrita de naranjada. “María, cada vez más la gente usa aplicativos móviles y electrónicos para hacer pagos o transacciones bancarias. Sin moverte de casa o acudir a una agencia, puedes cancelar el colegio de tus hijos, transferir dinero, solicitar una tarjeta bancaria y hasta pagar un kilo de arroz en la bodega de tu barrio. Pero con la modernidad llegan también los problemas, que nos pueden costar caro si no los solucionamos. Se han conocido casos de mafias de ciberdelincuentes que roban teléfonos para con ellos vaciar las cuentas de los usuarios, hacer compras por Internet o solicitar un préstamo a una entidad financiera. Hace poco, una banda de falsos colectiveros secuestró a una mujer a la salida de una clínica y, tras torturarla, logró que ella entregara sus claves para retirar dinero con sus tarjetas. Finalmente, la asesinaron y arrojaron su cuerpo a la Vía de Evitamiento, en Ate.
Hay que tener cuidado con todo. Los hampones están al día con la modernidad y la tecnología. Si ellos quisieran, podrían estar trabajando en la NASA o en Silicon Valley, el emporio tecnológico de California, donde se ubican las grandes empresas, como Google, Facebook o Microsoft, por lo creativos e inteligentes que son. Ahora que se viene el Día de la Madre, llegarán a nuestros correos y redes sociales miles de ofertas para la ‘reina de la casa’. Los esposos o hijos pueden caer presos de estos ladrones, por lo que, nuevamente, hay que tener cuidado.
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