
Este Búho ve el panorama político más movido que Kike Suero luego de brindar con un aromático pisco moqueguano mientras veía el ‘U’-Boys. Por eso, agarro mi ‘Espada del augurio’ de ‘Los Thundercats’, para que me permita ver ‘más allá de lo evidente’ y poder hacer esta ‘Radiografía política’ de los primeros 100 días del gobierno de Keiko Fujimori.
KEIKO FUJIMORI. La presidenta sigue siendo cuestionada porque aún no se ven resultados en la lucha contra la delincuencia. Los ataques a los choferes de buses y combis están imparables. Casi a diario días matan a los conductores y el gobierno no puede hacer algo efectivo para detener estos crímenes. Muchos de lo que votaron por ella lo hicieron para que ponga mano dura con los extorsionadores, y hoy sienten alguna decepción.
Es evidente su esfuerzo por mejorar, cosa que un sector de sus detractores se niegan a reconocer. Pese a todo, lo que viene haciendo es mucho mejor que cualquier cosa que hubiera hecho Roberto Sánchez, copia de la ineptitud de Pedro Castillo. La gran deuda de la ‘China’ sigue siendo derrotar a los criminales.
ROBERTO SÁNCHEZ. El titiritero de Juntos por el Perú donde buscan oponerse a todo lo que provenga del gobierno. Su papel obstruccionista fue importante en la tarea de que su bancada niegue al Ejecutivo todas las facultades que solicitó. Al final, no pudo evitar que sean aprobadas 27, pero logró un retraso de cerca de dos meses, cuando ya teníamos encima el fenómeno El Niño.
Han pasado meses desde su derrota electoral, pero sigue con la sangre en el ojo, con ánimos revanchistas. Su actuación es peligrosa, pues la consecuencia es que los ciudadanos pueden perder la fe en la democracia. Se le ve en los pasillos del Congreso, y hasta en el pleno, hablándole al oído a los más radicales congresistas de su partido y hasta dándoles palmaditas de aliento cuando gritan en sus intervenciones.
ALFONSO LÓPEZ CHAU. Entre el sí y el no. Aunque expresa su postura a favor del diálogo, congresistas de su partido Ahora Nación, como Indira Huilca o Ruth Luque, tienen una postura similar a los más radicales de Juntos por el Perú, que se oponen a todo. Se respeta su postura de izquierda, pero debería esforzarse porque sea una izquierda constructiva, de consensos a favor del Perú.
No debería ceder al chantaje de los manipuladores perversos que califican de ‘vendidos’ o ‘traicioneros del pueblo’ a los congresistas de oposición que se sientan a conversar con el oficialismo para buscar acuerdos. Espera que cumpla su promesa de ser una oposición honesta, transparente, responsable y no obstruccionista. Y alejarse de los radicalismos.
JORGE NIETO. En la segunda vuelta, en un arranque de sinceridad, se negó a darle su apoyo a Juntos por el Perú porque dijo que se negaba a andar al lado de gente vinculada al Movadef, que es Sendero Luminoso. Pero hoy le hace el juego a esos mismos personajes que criticó.
El problema es que actúa pensando en las próximas elecciones, pues su sueño sigue siendo convertirse en presidente del Perú. Demostró falta de manejo al perder al senador Jorge Gavidia, quien renunció cuando se vio amenazado con un proceso disciplinario por votar a favor de dar las facultades, y tras cuestionar la falta de rumbo del partido entre el centro y la izquierda debido a ‘tácticas dirigenciales’.
IBER MARAVÍ. Representante del radicalismo más duro en el Congreso. Está marcado por sus atestados policiales en Ayacucho por atentados dinamiteros. La última denuncia en su contra, y la más grave, es del policía retirado Orlando Díaz, sobreviviente de la masacre del puesto policial de Vilcashuamán, Ayacucho, el 22 de agosto de 1982.
Díaz acusa sin ninguna duda al senador de Juntos por el Perú de haber participado en ese ataque perpetrado por una columna de Sendero Luminoso, que asesinó a siete guardias civiles. Como es lógico, consultado sobre los primeros 100 días de gobierno de Keiko Maraví dijo que es ‘desastroso, una estafa política’. Se fue a Puno y en medio de las inundaciones que el país está padeciendo por El Niño, sigue pidiendo, con sus compañeros de bancada, amnistía y libertad para el golpista Pedro Castillo. Apago el televisor.
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