La captura, la nueva producción de Netflix. (Difusión)
La captura, la nueva producción de Netflix. (Difusión)

Este Búho conversa a diario con los tigres de Policiales de Trome. Mis colegas, cuajados y diestros en asuntos del crimen, me dicen: “Así como hay policías chuecos, que se aliaron con delincuentes por el sucio dinero, hay agentes que todavía dignifican el uniforme, son incorruptibles y creen firmemente que servir a su país es un honor”. Por eso me recomendaron ver

Está basada en el arresto de uno de los narcotraficantes más grandes en la historia: el ‘Chapo’ Guzmán. Si bien la película cuenta, de manera documentada, la alucinante captura del ‘Chapo’, también retrata esa convicción firme de dos policías federales mexicanos que no se dejan seducir por los millones que ofrece el cabecilla del cártel para que lo liberen.

Esos agentes son Carmona y Rosales, que apenas unas semanas antes habían empezado a patrullar las calles de la peligrosa Sinaloa, corazón de operaciones del cártel del mismo nombre. Después de que el ‘Chapo’ escapara de un operativo de la Marina de México, con su secuaz, roba un auto y huyen a un lugar seguro. El auto, que ya estaba reportado, es visto en la carretera.

Al interceptarlo, los agentes Carmona y Rosales aún no saben que dentro del vehículo está nada más y nada menos que el ‘Chapo’ Guzmán junto con su jefe de seguridad, el ‘Cholo Iván’. Al percatarse de semejante ‘pez gordo’, los policías —con temor por la magnitud del suceso— los esposan y los meten a la patrulla.

“Llévanos para el Che Ríos. Es nomás una movida, compa, que tienes que hacer en toda tu vida para olvidarte de todos tus problemas económicos. Y lo más bonito es que toda tu familia y tú van a estar protegidos”, sedujo el ‘Chapo’ a los agentes, pero estos, incorruptibles, los enfrentan y prefirieron la gloria antes que el sucio dinero.

El desenlace de la película es de conocimiento público, pero está contada de una manera tan ágil, rápida, con alta dosis de tensión que es difícil despegarse del sofá en la hora y media que dura. Además, está basada en hechos reales y testimonios directos de los federales que participaron en la captura del narcotraficante.

Diez años después, el ‘Chapo’ pasa sus días en una fría celda de Estados Unidos, con un régimen estricto. Con una hora de patio, en un cuarto de 2 x 3 metros. Su cama, su inodoro y su lavabo son de concreto. Apenas tiene una hora de patio. Tiene una restricción severa con las visitas.

Es ahí donde pasará el resto de su vida, pues fue condenado a cadena perpetua por sus crímenes. Los delincuentes de ese calibre deben ser tratados como ratas, por el daño que le hacen a la sociedad. Sin ningún tipo de beneficios y con rigurosidad extrema. Y a los policías que los enfrentan, sin más ambición que la de honrar su uniforme, mi respeto profundo. Lastimosamente, la institución policial en Perú se ha visto plagada por efectivos que se han pasado al lado oscuro, y a ellos también el Gobierno los debe enfrentar. Apago el televisor.

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