
Este Búho mira con optimismo el convenio de cooperación firmado entre nuestra Policía Nacional y el Federal Bureau of Investigation (FBI) de Estados Unidos para enfrentar a la delincuencia transnacional y a las organizaciones criminales que asesinan a peruanos inocentes. Creo que es una buena noticia porque se trata de una de las entidades más desarrolladas y poderosas del mundo en la lucha contra el delito.
Enfrentar a las multimillonarias mafias de la minería ilegal, del narcotráfico, la tala ilegal, la explotación sexual y otras no es tarea sencilla pues requiere de la más sofisticada inteligencia, mucho dinero y cero corrupción. Es crucial cortarles los circuitos financieros a esas organizaciones.
El apoyo de los gringos a nuestro país será en inteligencia, transferencia tecnológica, entrega de equipos, intercambio de información, entrenamiento especializado y permitirá crear una unidad especializada con policías peruanos para perseguir el crimen.
A esos agentes se acostumbra hacerles exámenes para descartar el consumo de drogas, además de someterlos regularmente al polígrafo, para garantizar que no haya infiltrados o corruptos. Esos procedimientos no son nada nuevo, pues también se realizan con los mismos agentes del FBI en Estados Unidos.
Seguramente algunos grupos de izquierda, especialmente los radicales, se opondrán y criticarán este acuerdo llamándolo ‘entreguista’ o ‘proimperialista’, sus frases mil veces repetidas para todo lo que provenga de Estados Unidos, su gran cuco.
El hoy encarcelado por terrorismo, Guillermo Bermejo, planteaba abiertamente en la televisión durante la campaña del 2021 expulsar a la DEA del Perú porque ‘es el principal cártel de la droga en el mundo’ y porque ‘los militares norteamericanos se pasean por todos los cuarteles de la patria enseñando estrategias de represión contra la población’. O sea que enfrentar al crimen es ser represivo con los peruanos. ¡Increíble!
Pero no hay que hacerles caso porque antes que las ideologías trasnochadas está la defensa de la vida de los peruanos, de su derecho a vivir en paz y a trabajar sin el riesgo de ser asesinados.
Uno de los objetivos del convenio es desarticular las mafias criminales internacionales que operan en el país, como la venezolana Tren de Aragua y sus remanentes, la brasileña Primer Comando Capital, las ecuatorianas Los Tiguerones, Los Lobos y recientemente los R7, los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, entre otras.
Engloba delitos como el sicariato, el narcotráfico, la extorsión y el lavado de activos que vaya más allá de nuestras fronteras.
Aunque el acuerdo con el FBI excluye a la ‘delincuencia común nativa’, es obvio que permitirá enfrentar con mayor fuerza a los extorsionadores de bodegueros, mototaxistas o microbuseros, pues las redes delictivas de estas bandas están entretejidas casi siempre con organizaciones criminales extranjeras.
El acuerdo debe ejecutarse pronto, aunque sus resultados todavía se notarán en el mediano plazo y veremos qué tan buenos son. Pero todo lo que sume es bienvenido. Además, el gobierno de Keiko Fujimori debería aprovechar las buenas relaciones con el gigante norteamericano para lograr acuerdos con Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, con el fin de que reciba de regreso en su país a los delincuentes llaneros que hay en nuestras calles y cárceles.
Vivimos una crisis delincuencial tan sanguinaria y dañina para la economía nacional como lo fue Sendero Luminoso en los años del horror de la hiena Abimael Guzmán.
Vencimos a los terroristas —aunque aún los hay caminando libremente y hasta están viviendo del Estado—, y también derrotaremos a la delincuencia común. Hay que entenderlo de una buena vez: El Perú está en guerra con las mafias y debemos atacarlas con todo lo que tengamos a mano si queremos ganar. Estamos obligados a hacerlo, para dejarles a nuestros hijos un país más seguro y en paz. Apago el televisor.
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