
Este Búho se sorprende con lo rápido que pasa el tiempo. Ayer se recordaron los 25 años del demencial ataque que sufrió Estados Unidos a manos de Al Qaeda aquel fatídico 11 de setiembre del 2001. El mundo se estremeció al ver en vivo y en directo el desplome de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, tras haber sido impactadas por aviones comerciales secuestrados por terroristas en pleno vuelo. Cerca de tres mil personas perdieron la vida ese fatídico día, en que el mismo Pentágono también sufrió un atentado.
Tras ese ataque, Estados Unidos inició la persecución del cabecilla de Al Qaeda, que concluyó diez años después con su muerte. La alucinante docuserie ‘Cacería implacable: Osama bin Laden’, relata en tres episodios el antes, durante y después de aquel suceso que conmocionó al mundo entero. Entrevistas con los jefes de los departamentos de inteligencia, personalidades del gobierno norteamericano y el testimonio directo del Seal Robert O’Neill, quien disparó tres veces en la cabeza a Osama, dan un panorama amplio de cómo el gobierno de Estados Unidos reaccionó y enfrentó aquella tragedia.
El documental da cuenta de la mente siniestra de Bin Laden y cómo fue armando y diseñando una estrategia para doblegar a la nación más poderosa del mundo. A pesar de los reportes de los agentes de inteligencia, el gobierno nunca tomó en cuenta las advertencias. Según los encargados de seguir los pasos de Bin Laden, este criminal planificó el atentado muchísimos años antes.
Estados Unidos solo entendió la magnitud de las amenazas cuando las Torres Gemelas, símbolo del capitalismo yanqui, se venían abajo. El entonces presidente George Bush pidió la cabeza del cabecilla. En la docuserie se desclasifican documentos privados y se detallan las operaciones que se encargaron a la CIA para la captura del terrorista.
La tensión política y la presión mediática llevaron a operativos infructuosos, pues Bin Laden se escabullía en los desiertos de Medio Oriente. Fueron tras él los soldados más bravos de América y desplegaron su tecnología aérea más moderna. Rastrearon sus pasos, infiltraron espías, ofrecieron millonarias recompensas, pero solo lograron abatirlo una década después, en 2011, cuando los Seals del Grupo 6 ingresaron a su complejo residencial en Abbottabad, Pakistán.
¿Cómo lo encontraron? Pues le siguieron los pasos a su mensajero, su hombre de confianza que llevaba y traía información. Durante días, los gringos montaron guardia alrededor del búnker, que tenía paredes de más de cinco metros de altura y estaba cercado por alambres de púas. Una construcción totalmente sospechosa.
Sobrevolaron un dron espía que logró capturar en video la imagen de un hombre delgado y alto que daba vueltas en el patio con una leve cojera. Con el video analizaron su altura gracias a la sombra que este sujeto proyectaba en el suelo. Toda la información indicaba que era él.
El entonces presidente Barack Obama, según la docuserie, dudó sobre la incursión a la residencia, pues el hecho de que ahí no estuviera realmente Bin Laden significaría un duro golpe a su gobierno. Desprestigio y fracaso. Pese a ello, él y su equipo decidieron incursionar el 2 de mayo de 2011.
El plan de la operación se relata minuciosamente en la producción de Netflix. ¿Cómo se entrenaron los agentes especiales? ¿Cómo atravesaron en helicópteros los cielos de Pakistán sin ser detectados por los modernos radares? ¿Cómo fue encontrado Osama bin Laden en su escondite? ¿Cómo transportaron y sacaron el cuerpo sin vida del terrorista más buscado del mundo?
Este documental, en el que se muestra material inédito, maneja bien la tensión y mantiene al espectador en alerta en sus tres episodios. Con la muerte de Osama bin Laden se cerró un capítulo nefasto en la historia de Estados Unidos. Apago el televisor.
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