
La menopausia trae consigo cambios hormonales que pueden afectar la vida sexual de las mujeres. La disminución de estrógenos puede provocar sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales y cambios en el deseo. Sin embargo, estos síntomas no significan que se deba renunciar al placer ni a la intimidad.
El doctor Giovanni Casafranca, director médico del Centro Femcare, explica cómo afecta esta etapa a la sexualidad femenina, cuáles son los beneficios de mantener relaciones sexuales, qué tratamientos existen y por qué es importante consultar con un especialista cuando aparecen molestias.
¿Cómo afecta la menopausia al deseo sexual?
La caída de estrógenos puede reducir el deseo, la excitación y la respuesta genital, pero el deseo no depende de una sola hormona. Es multifactorial: hormonas, estado de ánimo, calidad del sueño, salud física y la relación de pareja. Muchas mujeres mantienen o incluso recuperan su deseo en esta etapa; no es una consecuencia inevitable.
BENEFICIOS DEL SEXO
La actividad sexual regular favorece la irrigación y la elasticidad del tejido vulvovaginal, ayuda a conservar la función del suelo pélvico y se asocia con mejor calidad de vida, bienestar emocional y satisfacción en la pareja.
¿Por qué hay dolor o sequedad vaginal?
Por lo que se conoce como el síndrome genitourinario de la menopausia (SGM): la deficiencia de estrógenos adelgaza la piel de la vagina, disminuye la lubricación, eleva el pH vaginal y reduce la elasticidad. Esto causa ardor, fisuras y dolor con las relaciones sexuales.
Este es un problema que afecta a cerca de la mitad de las mujeres posmenopáusicas y lo peor es que no lo consultan con el ginecólogo por vergüenza o porque creen que es algo “normal”. A diferencia de los sofocos, no mejora con el tiempo; tiende a empeorar si no se trata.
¿Solo hormonas o también estrés, depresión e insomnio?
Claramente no es solo hormonal. El estrés crónico, la depresión, la ansiedad, el insomnio, ciertos fármacos (antidepresivos, antihipertensivos), las enfermedades crónicas y la percepción de la imagen corporal influyen de forma importante. Por eso, la evaluación debe ser integral, con enfoque biopsicosocial, no solo ginecológico.
¿Qué tratamientos existen?
Primera línea para sequedad: lubricantes (durante el coito) y humectantes vaginales de uso regular.
Estrógeno vaginal en dosis bajas: el tratamiento más eficaz para el SGM, con absorción sistémica mínima.
Para la disminución del deseo sexual: abordaje psicosexual y terapia cognitivo-conductual; y, en casos seleccionados, terapia hormonal con testosterona transdérmica, con indicación y seguimiento médico estrictos.
Una alternativa muy prometedora y con buenos resultados para la sequedad vaginal son las terapias con láser o radiofrecuencia, que además tienen beneficios en problemas como la incontinencia urinaria de esfuerzo.
¿Es posible seguir disfrutando del orgasmo y el placer?
Sí. La capacidad orgásmica se conserva; lo que puede cambiar es el tiempo de respuesta y la necesidad de más estimulación o lubricación. Con tratamiento adecuado, comunicación con la pareja y una visión del placer que no se limite a la penetración, muchas mujeres reportan una vida sexual plena e incluso más libre.
RECOMENDACIONES PARA QUIENES DEJARON DE TENER SEXO POR MIEDO O FALTA DE DESEO
- El dolor no es normal ni debe tolerarse: tiene tratamiento.
- Consultar sin vergüenza; es un motivo de consulta legítimo.
- Reintroducir la intimidad de forma gradual, sin presión, con lubricación y tiempo.
- Hablar con la pareja y ampliar el repertorio de la intimidad.
- Cuidar el sueño, la actividad física y la salud emocional.
“La menopausia marca el fin de la fertilidad, no el de la sexualidad”, dice el médico Gianfranco Casafranca.
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