Todos en algún momento hemos pasado alguna crisis. Es algo muy normal, pues es imposible estar alegre todos los días y las 24 horas. Vivir una crisis definitivamente no se siente bien, pero es una oportunidad para aprender algo nuevo y convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos.
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La psicóloga Paulina Vargas comenta que existen dos tipos de crisis: las primeras se llaman crisis evolutivas o del desarrollo, que están relacionadas con las diferentes etapas que pasamos a lo largo de la vida y que implican un cambio y nuevos retos, como por ejemplo; la adolescencia, la tercera edad, entre otras. Aunque hay personas que pueden ser la excepción a la regla y no viven estos cambios como una crisis.
La segunda son crisis situacionales, que están relacionadas con circunstancias que llegan de imprevisto y no nos encontrábamos preparados para enfrentarlas, como un divorcio, perder un trabajo, cambio de residencia o una pandemia.
Recuerda que cada caso es único. Lo que aplica para ti, tal vez no es igual para la persona de a lado. Además, pueden existir crisis que podemos superar sin ayuda profesional, pero si crees que la situación te está rebasando y está afectando tu vida cotidiana, entonces debes ir en busca de un profesional de salud mental para que pueda ayudarte con esta situación.
1.- Identifica los síntomas y de dónde surgen.
2.-Siente y valida tus emociones.
3.- Responde las preguntas: ¿Qué estoy pensando? ¿Cómo me hacen sentir mis pensamientos?¿Qué evidencia tengo de que lo que estoy pensando es cierto?
4.- Dedícate tiempo: Escúcha música, haz ejercicio, sal a caminar, toma café, arregla tu espacio.
5.-Trabaja en el sentimiento de culpa.
6.- Habla con un amigo o familiar de confianza.
7.- Piensa en soluciones alternativas.
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