El dolor lumbar crónico es una enfermedad endémica que está presente en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, desde que inició el home office o teletrabajo, este tema se ha visibilizado debido a que muchas veces no tenemos una silla o un escritorio adecuado en casa para estas labores y nuestras malas posturas incrementan la posibilidad de que con el tiempo tengamos dolores en la zona lumbar.
A esto se suma, el mal uso a que le damos a nuestros músculos en las actividades domésticas. Lo que puede provocar trastornos musculoesqueléticos que afectan nuestro normal desenvolvimiento diario, según explica el doctor Enrique Orrillo, presidente de la Asociación Peruana para el Estudio del Dolor (ASPED).
“No necesariamente en casa tenemos un escritorio correcto o una silla. A veces con el frío nos sentamos con las piernas dobladas, todo eso nos traerá trastornos posturales. Y como consecuencia de esos trastornos posturales, donde interviene el músculo, el hueso, el nervio, los ligamentos, cartílagos y las articulaciones, habrá dolores osteomusculares. Si el dolor se hace crónico se presentarán cambios en el sistema inmunológico, de plasticidad, neuronal y hasta del sistema nervioso”, señala el presidente de ASPED.
Orrillo manifiesta que desde el año 2000 la Organización Mundial de la Salud define como dolor crónico cuando este persiste por más de tres meses. En este lapso, la persona está “está adquiriendo una enfermedad nueva que se llama dolor crónico y hay una serie de categorías como musculoesquelético, neuropático y de los órganos”.
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El especialista precisa que el dolor es permanente o de presentación continua. Se presenta sin haberse caído o sufrido algún accidente. Es más intenso y responde menos a tratamientos como un analgésico. Si el dolor no le permite levantarse adecuadamente de una silla o siente alguna limitación en su vida diaria debe ir urgente a un médico.
Además, advierte no automedicarse debido a que puede ser peligroso para su salud. Orrillo recalca que los medicamentos tienen efectos benéficos, pero también colaterales. La situación del paciente puede complicarse si cae en abuso de la automedicación.
“Cuando hablamos de antinflamatorios, estamos hablando de diclofenaco, naproxeno, ibuprofeno, nombres genéricos, pero nos olvidamos del apellido ibuprofeno sódico, diclofenaco sódico... Por ejemplo, (esto medicamentos) suben la presión porque están aportando sodio escondido. En algunos casos producen gastritis y hasta hemorragias digestivas. Puede alternar la cantidad de sangre que pierden las mujeres por la menstruación. También pueden generar procesos urticarianos o dermatitis en la piel. Los medicamentos deben ser prescritos por un médico para evitar que aparezcan efectos colaterales y sacarles el máximo provecho terapéutico”, explicó el especialista.
Si bien esta afección tiene múltiples causas que requieren atención médica, el doctor Enrique Orrillo recomienda incorporar algunos cuidados para evitar la cronificación del dolor:
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Tomar en cuenta estas cinco recomendaciones para evitar dolores lumbares, en los brazos, codos y muñecas al momento de trabajar frente a la computadora.
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