El término es una metáfora muy usada desde el siglo XIX en España. Foto: composición/Istock
El término es una metáfora muy usada desde el siglo XIX en España. Foto: composición/Istock

Cuando pensamos en ‘dar la vuelta a la tortilla’, la referencia no suele ser a huevos batidos que freímos en una sartén, sino más bien a una idea surgida, como metáfora, a partir de la semejanza con el hecho de voltear lo que ya está cocinado por un lado.

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La frase viene de España, del acto físico de que cuando se fríe una tortilla la parte inferior está cocida y la superior sigue cruda, y el cocinero hace un movimiento rápido para girarla por completo en el aire, y que lo que estaba abajo quede arriba.

‘Dar la vuelta a la tortilla’ es cambiar por completo una situación adversa, un estado de cosas o una relación de fuerzas que va mal para que pase a ser favorable.

Es darle un giro radical a un problema o conflicto, de tal manera que de eventual derrota se pase a triunfar. Aunque también puede ser al revés, cuando otro, que estaba en problemas, nos ‘voltea la tortilla’ y acabamos perdiendo.

En general, ‘dar la vuelta a la tortilla’ describe los cambios bruscos de la suerte, de la política, de las relaciones y de los resultados de una competencia deportiva (como ‘voltear’ el resultado de un partido de fútbol que se perdía), hasta de la vida.

Se trata de un giro radical a un problema o conflicto, incluso en una conversación en la que, con un argumento demoledor, se demuestra que el oponente no tenía la razón.

DATITO

A lo largo del siglo XIX, la literatura popular y el teatro en España comenzaron a usar la acción cotidiana de voltear una tortilla con la sartén como una metáfora perfecta para describir los cambios bruscos de la suerte, de la política o de las relaciones de poder. Y ‘darle la vuelta a la tortilla’ se extendió por toda América Latina, donde ‘voltear la arepa’ es una variante que en Colombia y Venezuela se usa con el mismo significado.

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