
Una de las primeras grandes civilizaciones del mundo, Egipto, creció con el dominio de los faraones a orillas del Nilo hace más de cinco mil años. El faraón gobernaba por mandato divino y durante muchos siglos fue considerado un semidiós.
Para los egipcios era la reencarnación de Horus, hijo del dios Osiris y de la diosa Isis, y su tarea era la de intermediar entre hombres y divinidades. Con el tiempo, perdió su estatus de divinidad y pasó a ser un hombre; eso sí, un hombre todopoderoso.
A lo largo de más de tres mil años, se estima que gobernaron unos 170 faraones, algunos de gran importancia en la historia de Egipto. Por ejemplo, Akhenatón, quien creó la fe monoteísta basado en el dios Atón como única deidad, aunque tras su muerte se volvió al politeísmo. También destaca Ramsés II, conocido como un rey guerrero que gobernó Egipto durante 66 años, y Keops, quien reinó entre 2589 a. C. y 2566 a. C.; una de sus mayores herencias para la historia es la Gran Pirámide de Guiza.
Hatshepsut fue la primera reina faraón. Tutankamón, ‘el rey niño’, es conocido no por lo que hizo en vida, ¡sino por su tumba! El arqueólogo Howard Carter la descubrió intacta en el Valle de los Reyes en 1922.
La última reina del Antiguo Egipto fue Cleopatra VII. Gobernó desde el 51 a. C. hasta su muerte y destacó por su gran intelecto, dominio de varios idiomas y sus alianzas políticas y romances con líderes romanos como Julio César y Marco Antonio para mantener la independencia egipcia.
DATITO
Egipto es un país transcontinental. La mayor parte del territorio y su capital, El Cairo, se ubican en el extremo noreste del continente africano. Y una pequeña porción (la península del Sinaí) se extiende geográficamente hacia Asia. Por su cultura, historia y vínculos políticos, también se le asocia mucho con Oriente Medio. Limita al norte con el mar Mediterráneo, al este con el mar Rojo, al oeste con Libia, al sur con Sudán y al noreste con Israel y la Franja de Gaza.










