¿Te imaginas irte tranquilamente a la cama un día 4 y despertar el 15? Esto realmente sí ocurrió en octubre de 1582, cuando gran parte del mundo occidental pasó del jueves 4 al viernes 15 de octubre, haciendo que diez días desaparecieran de golpe del calendario.
El motivo fue el reemplazo del antiguo calendario juliano por el gregoriano, impulsado por el papa Gregorio XIII y vigente hasta hoy.
El calendario juliano (46 a. C.) calculaba el año solar en 365 días y 6 horas. Sin embargo, el año solar real dura 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos.
Esa pequeña diferencia de 11 minutos provocó que, en más de 1500 años, el calendario se atrasara diez días respecto a las estaciones y al equinoccio de primavera, clave para calcular la Pascua (Semana Santa).
Para la iglesia católica era indispensable una reformulación del calendario porque así se evitaba que las fechas de las celebraciones religiosas se sigan desplazando a través de las estaciones del año.
Para corregirlo, el Papa promulgó la bula Inter gravissimas el 24 de febrero de 1582, basada en los cálculos de Christopher Clavius, jesuita, matemático y astrónomo alemán; y Luigi Lilio, médico, astrónomo y cronólogo italiano.
¿Cómo se solucionó el desfase?
La regla del calendario gregoriano corrigió el desfase acumulado del calendario juliano. Es así que se decidió eliminar los diez días de desfase y se ajustaron los años bisiestos (un día adicional en febrero).
Para el cambio, se mantuvo la norma del año bisiesto cada cuatro años, pero se eliminaron tres bisiestos cada 400 años: los fines de siglo (como 1700 o 1900) ya no lo serían, salvo que fueran divisibles por 400 (como el 2000).
Así, el calendario fijó un año promedio de 365.2425 días, casi idéntico al año solar.
Este sistema se adoptó gradualmente. Italia, España, Portugal y Francia lo aplicaron de inmediato.
Perú también se acomodó al nuevo calendario
Debido a la gran distancia y al tiempo que tomaba el transporte marítimo en el siglo XVI, la pragmática real (disposición de carácter legislativo dictada por un rey) de Felipe II para aplicar el calendario gregoriano llegó con retraso al Virreinato del Perú.
Por ese motivo, la transición se oficializó recién en 1584 bajo el mandato del virrey Martín Enríquez de Almansa y la disposición del III Concilio Limense.
El salto de días en nuestro país ocurrió de una forma particular.
En la mayor parte del virreinato (incluida Lima), se decretó que al sábado 5 de octubre de 1584 le siguiera directamente el domingo 15 de octubre de 1584.
En algunas regiones, como Arequipa, el salto se aplicó del 7 al 17 de setiembre de ese mismo año, borrando por completo esos 9 días intermedios de su historia local.
Por otro lado, Gran Bretaña lo adoptó en 1752, Rusia en 1918 y Grecia en 1923.
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