
Es fácil llenarnos de resentimiento cuando las cosas no nos salen como quisiéramos y sentir cólera es inevitable e incluso hasta normal. Sin embargo, sacar lo bueno de todo lo malo es el mejor camino para desprendernos de esos sentimientos negativos que generalmente nos impiden cerrar ciclos para avanzar.
Así que, después de asimilar la ira por una mala experiencia, una solución es que, en lugar de seguir preguntándonos ‘¿por qué a mí?’, comencemos a ver qué nos dejó ese mal momento como aprendizaje y de qué manera podemos utilizarlo a nuestro favor.
“Ver lo bueno dentro de todo lo malo es un arte porque es una destreza adquirida que todos podemos desarrollar”, afirma César Lozano, conferencista internacional.
En primer lugar, recomienda descubrir qué es lo que te pesa. “Cuando la gente dice ‘todo me sale mal’, piensa: ¿en serio todo te sale mal? Hay que tener mucho cuidado con las generalizaciones porque se vuelven una creencia”, advierte.

El siguiente paso es tomar conciencia de tus pensamientos. “Trata de comprender por qué estás pensando eso y reemplaza tus pensamientos pesimistas por temas positivos”. La mente —indica— funciona como gavetas: quita lo que hay ahí y pon otra cosa. “Háblate: ‘No me quiso, pero yo sí lo quise’, y cierra la gaveta. Este trabajo no funcionó, pero viene algo mejor; cierra la gaveta”. Así funciona la mente.
DATITO
Recordar que las cosas pudieron ser más difíciles nos ayuda a valorar lo que tenemos y aprender de los errores.
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