Considerado por National Geographic y la BBC como uno de los más bellos del mundo, el oasis de Huacachina, en Ica, es una laguna natural de aguas verde esmeralda en torno a la que existe vegetación y población asentada en forma permanente.
Pero ¿qué sabemos sobre los oasis y cómo se forman en áridos desiertos?
Los oasis son zonas de agua dulce y vegetación que se encuentran en medio de desiertos arenosos de Asia (Medio Oriente), África (Sahara y Gobi) y América (Perú y Estados Unidos), y son importantes porque permiten que se instalen poblaciones al contar con manantiales, pozos o acuíferos.
Con una vegetación natural entre la que destacan arbustos, los humanos suelen sustituir esas plantas nativas por frutales, hortalizas y palmeras y otros árboles.
Se forman por acuíferos subterráneos (aguas acumuladas bajo tierra que emergen), manantiales naturales (fallas o grietas en la tierra que hacen que el agua suba a la superficie), acción del viento que mueve dunas y descubren terreno húmedo y, en algunos casos, por intervención humana con sistemas de riego y pozos que crean oasis artificiales.
Los principales oasis naturales del mundo son Al-Hasa (Arabia Saudita), Tafilalet (Marruecos), Siwa (Egipto), Huacachina (Perú), Ubari (Libia), Turpan (China) y Mojave (Estados Unidos).
No todos los oasis son de agua dulce. El oasis de Ubari, en Libia, en el norte de África, se destaca por sus impresionantes lagos, algunos de los cuales tienen una alta concentración de sal, cercana a la del mar Muerto, masa acuática que se ubica entre Israel y Jordania y que por su elevada salinidad hace imposible que sus aguas sean aptas para la vida de peces.
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