
El abandono de mascotas no empieza en la calle, empieza cuando se decide tener un animal sin asumir lo que realmente implica.
Cada verano, cada mudanza o cada problema económico deja la misma escena: perros y gatos caminando solos, desorientados, esperando a alguien que no vuelve.

Abandonar no es solo dejarlos en una esquina. También es ignorarlos, no alimentarlos bien o no atenderlos cuando enferman. Detrás de cada animal abandonado hay miedo, hambre y una vida que dependía por completo de una persona.
Muchos justifican el abandono diciendo que no pudieron más. Pero una mascota no es un objeto que se deja cuando incomoda. Es un compromiso que se asume todos los días.
Los albergues están saturados y la calle no es una solución. Hablar de abandono es hablar de responsabilidad. Antes de adoptar hay que pensar y cuando se adopta hay que cumplir. Cuidarlos también es no abandonarlos nunca.
TE VA A INTERESAR:
- Calor extremo: cómo afecta tu salud mental y qué hacer para evitarlo
- Mentalidad ganadora: hábitos mentales que te llevan al éxito
- Mundo Escolar: ¿Desde cuándo se venera a la Virgen de la Candelaria en Puno?
- Profesor Walter Velásquez, creador de Kipi, la primera robot quechuahablante del mundo: “La tecnología debe adaptarse a las zonas rurales, no al revés”










