
Mantener el organismo libre de alérgenos y reducir la inflamación sistémica requiere cambios drásticos en la alimentación y el entorno del hogar. El primer paso es establecer un plan nutricional estrictamente libre de alimentos procesados. Los aditivos, conservantes y azúcares refinados alteran la microbiota intestinal, debilitando el sistema inmune y elevando la sensibilidad alérgica.
Para la hidratación, se debe consumir exclusivamente agua pura, eliminando bebidas con azúcares añadidos, edulcorantes artificiales y colorantes químicos que sobrecargan el hígado y activan respuestas inflamatorias.
En el hogar, el control ambiental es crucial. Es indispensable eliminar los ácaros del polvo mediante la limpieza profunda, aspirado y lavado frecuente de textiles en dormitorios, salas y comedores. Asimismo, se recomienda evitar mascotas de alta carga alergénica, como los gatos, cuya caspa y saliva son potentes desencadenantes de crisis respiratorias y cutáneas
Los síntomas y signos iniciales de un cuadro alérgico generalizado pueden ser :
- Estornudos y congestión nasal repetitivos y seguidos de forma súbita.
• Picazón intensa en la nariz, garganta y paladar.
• Tos seca persistente
• Urticaria, que son ronchas rojas que causan mucha comezón.
• Dermatitis o eccemas con descamación y sequedad extrema.
• Hinchazon, en labios, párpados o rostro.
• Inflamacion ocular ojos rojos, llorosos y con picazón.
El plan nutricional y la reducción de factores ambientales son básicos y curativos de la mayoría de estos problemas; hagamos el esfuerzo.










