
Cuando se habla de ácido fólico, lo primero que viene a la mente es el embarazo. Pero esta vitamina, también conocida como B9, tiene un rol mucho más amplio en el organismo: participa en la producción de neurotransmisores, en el metabolismo hormonal, en la fabricación de glóbulos rojos y hasta en la protección del corazón.
Según explica la nutricionista Mauret Rojas de La Viafit, no se trata de cualquier ácido fólico, sino de su forma activa y biodisponible, el metilfolato, la que realmente aprovecha el cuerpo.
Más importante de lo que creemos
El ácido fólico o conocida por su forma activa, como el metilfolato, es un nutriente indispensable en cada etapa de la vida, no solo durante el embarazo. Su función principal está ligada a la metilación, un proceso bioquímico que regula desde la expresión de los genes hasta el equilibrio hormonal y la desintoxicación celular.
Clave para el buen ánimo y la concentración
Esta vitamina actúa como cofactor esencial en la producción de serotonina, dopamina y norepinefrina; sustancias que regulan el bienestar, la motivación y el enfoque mental. De hecho, niveles bajos de folato activo se relacionan con alteraciones del estado de ánimo, por lo que el metilfolato suele emplearse como apoyo nutricional en personas con cuadros de depresión.
Aliada de las hormonas femeninas
El hígado necesita metilación para eliminar de forma segura los estrógenos ya utilizados por el cuerpo. Cuando este proceso falla por déficit de metilfolato, pueden aparecer o agravarse condiciones como el Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), miomas, endometriosis y un síndrome premenstrual más intenso.
Protege el ADN y frena el envejecimiento celular
Cada vez que una célula se divide en: la piel, el cabello o el intestino, necesita metilfolato para replicar correctamente el ADN. Una metilación deficiente acelera el envejecimiento celular y aumenta el riesgo de mutaciones.
Combate la fatiga y previene la anemia
El metilfolato trabaja junto a la vitamina B12 en la maduración de los glóbulos rojos. Sin suficiente folato activo, puede desarrollarse anemia megaloblástica, con glóbulos rojos grandes pero poco eficaces para transportar oxígeno, lo que se traduce en fatiga extrema, debilidad muscular y falta de aire.
Un escudo para el corazón
Esta vitamina ayuda a convertir la homocisteína (un aminoácido que en niveles altos daña los vasos sanguíneos y favorece la formación de coágulos) en metionina. Mantenerla en niveles adecuados ayuda a prevenir problemas cardíacos, accidentes cerebrovasculares y deterioro cognitivo a largo plazo.
Refuerza las defensas del cuerpo
El metilfolato también facilita la producción de glutatión, considerado el “antioxidante maestro” del organismo, fundamental para neutralizar radicales libres y eliminar toxinas y metales pesados del hígado.
¿Ácido fólico o metilfolato? La diferencia que pocos conocen
El ácido fólico común es sintético y requiere que el cuerpo lo transforme en metilfolato para poder usarlo. El problema: hasta el 50% de las personas tiene una variación genética en el gen MTHFR que reduce fuertemente esa capacidad de conversión. En estos casos, el ácido fólico sintético puede quedar “bloqueando” los receptores celulares sin cumplir su función, por lo que se recomienda optar directamente por su forma activa, el metilfolato.











