“Le pedí una oportunidad a Dios y la sigo aprovechando al máximo, nunca me abandona”, aseguró el cómico Henry Cañedo, el popular “Pancracio” del programa ‘El reventonazo de la Chola’, quien desde hace más de tres años se volvió abstemio, se alejó de las drogas y la mala vida para convertirse en el orgullo de su familia.
“Mi papá murió cuando tenía seis años, y desde los siete años me puse a vender adoquines, limpiaba carros, limpiaba nichos en el cementerio, me metí al coro de la iglesia, subía a cantar a los buses, y a los 15 inicié mi travesía en la comicidad”, recuerda el cómico,
Pancracio es medio hermano de Anthony Valencia, integrante de Grupo 5: "Él siempre fue tranquilo, en cambio, yo era un Chucky. Con orgullo digo,él es mi hermano”.
¿Qué fue lo peor que te pasó de niño en la calle?
Una vez me llevaron a la comisaría de mujeres por abandono familiar. Había bajado de un bus (7 años), y en una pollería había una pareja que me llamaba, me acerco pensando que me iban a invitar pollo y me llevaron a un albergue, creían que no tenía familia.
¿A esa edad estabas expuesto a todo?
Sí, no voy a mentir, desde chibolo he tomado cañazo, aguardiente. A los 15 años me independicé, mi amigo Liendrita (cómico) fue el que me metió en la comicidad. En ese tiempo me envicié con el alcohol, y a los 17 me llevaron a Maranguita de Piura por defender a un amigo al que le estaban pegando.
¿Qué le hiciste?
Le tiré un ladrillazo a un pata, estuve cerca de un año encerrado. Adentro aprendí a coser, tejer, lavar, cocinar. A mi familia le decía que me visite los miércoles porque los domingos hacía show y lo que ganaba se lo daba a mi mamá.
Al salir, ya estabas tranquilo…
Salí, y me vine a Lima con mi amigo Liendrita. Aquí me marginaron porque quise trabajar en Chabuca Granda (teatro de la calle), no me dejaron trabajar por no ser hijo de cómico.
¿Quiénes no te dejaron trabajar?
Joffre, Pucho, Petete, me botaron y no confiaban en mi talento, pero ahora me piden hasta apoyo para sus shows, y yo voy porque no les guardo rencor. Quienes me dieron la mano fue Edwin Aurora, Cachay, y Kike Suero, que en un casting en la calle, frente a las cámaras de Panamericana Televisión, dijo que yo era el sucesor de Tripita y pensaron que era el hijo. Eso me abrió las puertas.
Es así como empiezas a hacerte conocido…
Sí, y me metí a los talleres con Efrain Aguilar y Rodolfo Carrión para aprender más.
¿Tu esposa te apoya?
En todo, aunque un tiempo atrás casi la pierdo por mi mala vida.
¿Trabajar en la calle te estaba llevando por la mala vida?
Y los supuestos amigos. Me amanecía bebiendo alcohol, hacía mis shows de boleto, y fumaba (hierba). Ignoraba a mis hijitos y eso estaba aburriendo a mi esposa.
¿Qué hiciste?
Al verme solo, hablé con Dios, le entregué mi vida. Le pedí perdón, que me ayudará a cambiar. Hace 3 años estoy limpio y oro mucho.
Ahora llevas una vida más tranquila en familia…
No tanto. Sucede que mi hijo mayor sufre de epilepsia, las convulsiones son más seguidas y tiene que llevar tratamiento, terapias, resonancias y eso cuesta.
¿Cómo haces?
Aparte del “Reventonazo”, hago todo tipo de shows, y con mi esposa vendemos polladas. A veces no logramos vender todas y, antes que se pierdan, las regalamos a las personas que vemos en la calle. Si alguien desea colaborar con una pollada, me puede escribir a mis redes y se la llevo. No se imaginan la impotencia que uno siente al no saber qué hacer para que mi hijo no tenga esas convulsiones.
¿Alguna vez la impotencia te ha hecho renegar de Dios?
Nunca, porque estas son pruebas que nos mandan para ver qué tan fuertes somos. A Dios solo le tengo palabras de agradecimiento, porque él nunca me abandonó y sé que ahora tampoco lo hará.
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