Lejos de los escándalos de Chollywood y de la sombra de su pasada relación con Christian Domínguez, Isabel Acevedo renace a sus 32 años como una mujer completamente madura, empoderada y dueña de su destino. Hoy, la popular ‘Chabelita’ cambia los dardos por dólares anunciando la compra de su propio local comercial en tierras gringas junto a su esposo Rodney Rodríguez.
¿Cómo te ha cambiado la vida desde que decidiste radicar en Estados Unidos?
Un montón. No es fácil comenzar de cero.
¿Qué fue lo más difícil de adaptarte a una nueva cultura y dejar tu zona de confort en Perú?
Ya tenía miras de irme a vivir allá. Hablé con mi amigo Patricio Quiñones para probar en Miami. Estaba pensando en sacar mi visa de artista porque yo siempre iba como turista. Pero, al final, las cosas cambiaron porque conocí a mi esposo, Rodney Rodríguez.
Acá en Perú tienes tu salón de belleza, ‘Bella Studio’, pero ya abriste uno en Virginia...
Sí. Cuando me mudé a Estados Unidos, le dije a mi esposo: ‘No voy a estar de ama de casa, voy a trabajar como estilista’. Me puse a estudiar y saqué la licencia. Con la ayuda de mi esposo abrí mi localito en la casa para ganar clientas. Al año me mudé y ahorita ya hemos comprado nuestro local comercial.
Aquí eres una figura mediática, pero allá no...
Aunque no creas, mal o bien, el tema de haber sido una persona tan mediática en Perú sí me ha ayudado también en Virginia porque la gente latina me identificaba. Me decían: ‘Tú eres la Chabelita’, ‘Tú bailabas con Gisela’, y fue mucho más fácil para mí captar a mis clientas para mi salón de belleza.
Entonces, podríamos decir que en algo te sirvió haber sido pareja de Christian Domínguez...
Se podría decir que sí, ja, ja, ja.
Tu esposo Rodney prefiere mantenerse alejado de la farándula. ¿Cómo haces para equilibrar tu vida pública con la privacidad de tu matrimonio?
Siempre lo he sabido manejar porque yo ya sabía cómo es esto. Ya van siete años desde que terminé con Christian. He conversado con mi esposo que siempre va a ser así. Ahora la gente me dice: ‘Yo pensé que eras diferente (mala), pero las cámaras a veces crean un personaje que no eres, tú eres superlinda’. Siempre me dicen lo mismo.
Es que un poco más y eras la villana de la novela de Domínguez...
¡Oh my God! Bárbara Mori en la novela ‘Rubí’ me quedaba chica. En esa época tenía 21 años, imagínate; ahora tengo 32, ya hay una madurez. Han transcurrido 11 años, sé lo que quiero, a dónde voy y en eso estoy. Igual uno nunca deja de aprender.
Recibiste mil dardos y te supiste sobreponer con una sonrisa. Imagino que fue gracias al apoyo incondicional de tu familia...
Sí, me ponía un escudo por mi familia. Ellos sufrieron en su momento, pero el hecho de que me haya ido les gusta porque ven que estoy bien.
Mirando hacia atrás, ¿sientes que tu relación con Christian Domínguez fue una etapa de aprendizaje o te arrepientes de la exposición que tuviste?
Puede ser una combinación. Pero creo que, aparte, todas las cosas pasan por algo. A veces es necesario equivocarse para convertirse en la persona que uno es ahora, te lo digo bajo mi experiencia. De repente me arrepiento de cómo se dieron las cosas, pero el tiempo no pasa en vano y lo bueno es que uno aprende.
Claro, nunca se te escuchó desearle el mal a Christian...
Ni cuando terminé la relación, nunca. Obviamente, en esa época me senté en un programa a hablar lo que tenía que decir y de ahí cerré el capítulo y me enfoqué en mí.
Aquella vez incluso hiciste las paces públicamente con Karla Tarazona...
Creo que ya era un capítulo que se tenía que cerrar. Por eso lo hice.
¿Lograste voltear la página por completo?
Sí, y yo estoy bien así.
¿Con Pamela Franco hubo algo que te incomodó por cómo inició su relación con Christian?
No voy a culpar a la mujer; al final mi pareja era el que tenía que respetar y no lo hizo. Bueno, la vida continúa. Igual, si me pasara nuevamente un engaño, tengo claro que ahí no es.
¿Ya no eres de dar una nueva oportunidad si te engañan?
No, no creo. En ese sentido, no sé si uno puede superarlo realmente. Si me pasara teniendo a mis hijos chiquitos, buscaría ayuda psicológica. Considero que la infidelidad es algo muy difícil de perdonar.
Cuando estabas con Christian, el sueño de Karla siempre fue firmar el papel civil (casarse) con él. ¿Sientes que finalmente ella logró lo que tanto buscó desde hace años?
No soy la más indicada para responder. Si se casan o hacen mil cosas, es decisión de ellos. Ya están bastante grandes para saber qué quieren hacer con su amor.
¿Le crees a este nuevo Christian Domínguez?
No sé de él hace muchos años, no sé si cambió.
Por cierto, aquella vez Christian dijo en televisión que haber iniciado una relación contigo fue un error porque no terminó las cosas correctamente con Karla... ¿Te dolió?, ¿te dio rabia o sentiste que minimizó los años que estuvieron juntos?
Recién lo escucho y me causa gracia, pero no, me va y me viene, la verdad. No me interesa.
¿Crees que habló así desde su inmadurez?
Hay que reconocer que ninguna persona que llega a tu vida es un error, todos llegan por algo. De repente esa persona no se queda, pero de cada experiencia queda un aprendizaje. Yo lo trato de llevar así y busco cerrar cada ciclo con amor, así te haya ido mal, porque eso mismo vas a recibir. El karma existe: al que obra mal, le va mal, y al que obra bien, Dios lo va a bendecir.
Fue un largo proceso que lograste superar desde los 21 años...
Fue mi único error y la gente ya me había sepultado. Él fue apenas la tercera pareja en toda mi vida, imagínate.
Hace unos días, Pamela Franco te invocó públicamente y dijo: ‘Por favor, Isabel Acevedo, era para que denuncies por daño psicológico también’, por las cosas que Karla Tarazona decía de ti...
(Risas). Sí, bueno, hay un Dios que todo lo ve y todo pasa factura en esta vida. Yo estoy superfeliz, tranquila, trabajando y creciendo. De las decisiones de los demás no puedo opinar.
Darle tu apoyo a Melanie Martínez y a su hija Camila, ¿no crees que la gente lo tome como una forma de molestar a Domínguez?
La gente malintencionada siempre lo va a tomar así, pero yo conocí a Camila desde chiquitina. Ver todo lo que ha crecido me alegra; hablo con ella, la aconsejo y trato de empujarla para que no dependa de nadie. Es talentosa y bellísima. Con Melanie siempre me llevé superbién; cuando acabé mi relación, me invitó a su casa, conversamos un poquito, nos matamos de la risa y siempre recuerdo esas cosas con cariño.
Christian y Karla se casan en unos días. ¿Tienes algo que decirles o desearles?
Que hagan de su vida lo que quieran, que vivan su cuento de hadas y sean felices. Yo estoy en una etapa hermosa de mi vida.
Contenido GEC