Rosa Cabrera y Jackie Castañeda, quienes residen en Estados Unidos, se resisten a creer que su amigo y maestro del humor, Manolo Rojas, ya no está con nosotros.
“De todos mis compañeros de ‘Risas y salsa’, soy la que trabajé más con él, desde que apareció y no era ‘nadie’. Viajamos mucho por los rincones del Perú cargados de sueños y regresábamos sin un centavo”.
“Pues algunos empresarios nos estafaban porque éramos jóvenes talentosos, pero sin publicidad como para cobrar bien, y teníamos que juntar nuestro dinero para comprar chifles o cachanguitas a medias, de ahí nació su apodo de ‘Cachanguita’”..
“Crecimos a punta de esfuerzo, perseverancia y disciplina, le costó llegar a donde llegó, pero lo logró y nadie le regaló nada, todo se lo ganó a punche. Fue un gran amigo, padre, compañero de trabajo, con un corazón noble (llora)”, dijo Rosita desde Nueva York.
A su vez, Jackie contó que su carrera artística se la debe a Manolito: “Fui bailarina de Agua Marina cuando tenía 16 años y ahí lo conocí. Me dijo, cuando me vio sobre el escenario, que tenía talento porque ese día el señor Quiroga me hizo hacer coros y fue un sueño ver a Manolo de cerca porque en ese momento él estaba en el top de su carrera”.
“Me hizo cantar a capela y dijo ‘si quería ir a la TV y a los tres días ya estaba en la puerta del canal, con mi uniforme de colegio. Me cambié en una tienda, para entrar al set, y ahí todo cambió”.
“Habló con Guille y Julio Zevallos, y quedé en el programa. Manolo me abrió las puertas de la televisión y apoyó mi carrera artística, cada vez que iba al Perú, almorzábamos juntos en mi casa”, dijo muy triste Jackie.
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