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Gisela Valcárcel: Su padre distante, la infidelidad de Roberto Martínez y cómo dejó su casa, Ethel, Magaly, Janet y más

La Señito Gisela Valcárcel llegó al Café con la Chevez para celebrar los tres años del exitoso podcast de Trome. En la conversación habló de su infancia con sus padres distantes, su dolorosa separación de Roberto Martínez, el enfrentamiento entre Ethel Pozo y América Hoy y mucho más.
Gisela Valcárcel se confiesa en el Café con la Chevez

Esta semana el Café con la Chevez cumple nada menos que tres años al aire, rompiéndola con la sintonía en YouTube y no podía faltar una invitada de lujo para celebrar por todo lo alto. Es así que que abaca de lanzar su nuevo libro ‘El poder de ser tú’, llega al espacio de redes sociales de Trome para contarlo todo.

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La popular Señito adelantó algunos pasajes de su nueva publicación y habló de la relación que tuvo con sus padres, un vínculo distante cuyas repercusiones llegaron hasta sus relaciones amorosas.

Gisela Valcárcel también se refirió al doloroso pasaje que vivió al separarse de Roberto Martínez, quien inmediatamente después de su ruptura empezó una relación con Viviana Rivasplata.

Como no podía faltar, la rubia conductora también fue consultada por la reciente polémica entre su hija, Ethel Pozo, y Janet Barboza y Edson Dávila, actuales conductores de América Hoy.

Póngase cómodo que el café está servido y listo para celebrar nuestro aniversario número 3.

¿Qué te impulsa a escribir este nuevo libro?

Es una entrega que hago desde las experiencias que viví y tuve ganas de compartir. Nunca pensé que le debía esta parte al público... Es un libro que habla de la independencia, de libertad, es una entrega en la cual cuento algunos pasajes de mi vida en los que me siento identificada con muchísimas personas y muchas de las cosas que se cuentan en redes. Es decir, no siempre nos hemos sentido orgullosas de nuestro apellido, de nuestro color, del lugar donde nacimos, de nuestros padres. Este es un libro que habla también de eso, porque yo también lo he sentido así.

GISELA VALCÁRCEL Y SU PADRE

Si. Hay un capítulo que hablas de tu mami. Que tu mami es criada en el puericultorio Pérez Araníbar, que recién conoce a su mamá a los 13 años, a su mamá, a su tía y también hablas de tu papá y que tu papá también había sido criado, estudiado en un internado y como tal no conocían los afectos, no podían expresar ese ‘te amo’ al hijo o a la hija y que entonces a ti te ha costado bastante asimilar esa parte…

En realidad aprender a decir te amo. En mi casa nunca se escuchó. No sé, creo que es una historia común para los de mi generación. Aunque ahora algunos también hagan eso, es terrible. No es lo que se aconseja.

Yo fui educada en un hogar que mi madre quiso mucho, me quiere mucho y yo la amo, pero no expresaba su amor con abrazos. No nos sentaba a la mesa a preguntarnos cómo estábamos. En mi casa nunca escuché que mi papá me diga ‘te amo Gisela’ y nunca le dije ‘te amo papá’. El amor era como que no se expresaba. El amor se veía en mi mamá, que a través de su sacrificio y de todo lo que nos dio, nos amó. Dejó clara su preocupación. Papá no dejó claras muchas cosas ni dejó en mí, no porque él quisiera, yo lo asumí. Puso en mi vida como vacíos que quedaron. Entonces cuando ustedes me conocen, muchas veces han dicho ah sí, Gisela es disforzada, le encanta el aplauso. Sí, me gustaba mucho, porque el público de ese modo me abrazaba. Yo sentía que estaba allí con ellos, en un lugar bien, en un lugar que me hacía sentir estupenda…

Hay una parte del libro que tú dices que conoces a tu papá a los 5 años y que llegas a casa y papá está de espaldas, en la mesa, compartiendo y te sorprende y te pones a llorar, porque no había estado papá contigo durante 5 años y te haces mil preguntas. Y durante todo ese tiempo tú vas construyendo como una especie de distanciamiento con tu papá y se entiende un poco, porque hablas que él tenía una familia en otro lugar y todo esto lleva a una niña de 5 años a formar el carácter

Sí y has dicho bien, mi papá no tenía en ese momento una vida paralela y en otro hogar. Él había sido divorciado de su primera esposa, pero cuando yo lo conozco, y durante 5 años y medio yo no lo había visto, en mi mente no estaba que él existiera ni era un papá que se había ido a trabajar a la China y yo esperaba, no. No existió.

Gisela Valcárcel se confiesa en el Café con la Chevez. Foto: Ernesto Quilcaque | @Photo.gec

Alguna vez sí me habían enseñado una foto tipo pasaporte, algo de él como para decir mira este es tu papá y por eso te pareces a él, pero no, era un papá vivo y un día apareció y nunca más se fue. Es un día que recuerdo con dolor, que recuerdo cómo se atravesó así. Como en un instante una niña voltea y dice que sucede, ¿por qué tú vas a ser mi papá, dónde estabas cuando los niños hace una semana me pegaron? Luego cuando eres adulta entiendes y también me entero de la historia que a mi mamá se le apareció así su mamá. A mi mamá se le aparece a los 13 años y ella lo recuerda también como un hecho tremendo en su vida, nada simpático…

Sí, porque tú narras ahí que a tu mamá después se la llevan a Arequipa y en Arequipa pasan muchas cosas y conoce a su primer esposo que también se llama Jorge como tu papá…

Jorge como mi papá. Él, Jorge Rojas, el papá de mis hermanas, que no lo recuerdo, nunca lo vi, pero tengo de él el mejor de los conceptos, y mi padre Jorge Valcárcel…

Qué coincidencias de la vida…

Qué coincidencias y mi mamá de un día a otro, en un puericultorio donde había tenido comida, donde había aprendido a hacer su cama, donde tenía sus sabanitas, las cosas de una niña, es llevada a un lugar que no conoce, Arequipa, con gente que nunca ha visto en su vida. Qué duro debe haber sido yo creo que teniendo los 13 años 14, 15, ella intenta huir y lo primero que ve en el campo es a un hombre llamado Jorge. Él se enamora de ella y ella se agarra de él, de este ser que podía salvarla…

Claro, el salvavidas de esa niña, de esa adolescente que quería salir y se asientan en La Victoria y que querían salir adelante, con las cosas que siempre pasan, ¿no? Y otro hecho que marca también la vida de tu mamá y que refleja mucho la vida de ustedes, las mujeres de tu hogar, es que pierde a su esposo, pierde al hijo que también se llama Jorge, y luego llega tu papá después de 5 años. Hay que estar en esos zapatos para sentir el dolor que en el corazón y que por eso después se ve reflejado en muchas acciones que tú Has vivido…

Sí y mi mamá en ese momento, cuando papá está ahí, mamá no es que cambia, ella siempre nos protegió, pero empieza a preocuparse por alguien más que para mí era nuevo. Los niños sienten y los hermanos experimentan diversas emociones, para mí fue nos invades y te robas a mi mamá. Mi mamá ahora se fija en ti y para esa niña era además ya no podemos prender la radio, ya no hay música, porque a ti no te gusta el ruido y me traes a alguien más, cuyo nombre es Rosa, me traes a alguien que ha estudiado en un colegio particular, mientras yo estoy estudiando en un colegio estatal…

Rosa es la hermana por parte de papá de Gisela, ¿no? Son tres hermanos, si mal no recuerdo y Rosa es la última, ¿no?

Y coincidentemente es la hermana a la que yo no conocí, que conocí después muy adulta. Tiene el mismo nombre de mi hermana Rosa Luz que es mi par. Hoy ambas tienen un lugar en mi corazón y en mi vida…

Qué bueno, pero también veo en ese capítulo, ahora que has hablado de Rosa que había esta distancia, que tu mamá aguantó los dolores de parto para que tú no nacieras días antes del cumpleaños de tu hermana Rosa por parte de tu papá…

Calcula eso. Yo nací el 26 de enero, pero la primera hija de mi papá había nacido el 24 y cuando empiezan estos dolores en la noche del 24 mi papá lo único que hace es decirle, Teresa no sé qué haces, pero no puede nacer hoy. Y esto lo he contado como una anécdota y todos se reían, porque decían caray, qué hiciste Teresa. Yo escuchaba en las reuniones en mi casa y qué hiciste ahí, aguantaba y rogar que no salga, para que la otra hermana no se sienta mal. Era yo y lo escuchaba de chiquita y dentro guardaba qué tal raza, hasta tuve que esperar para nacer.

Entonces en mi mente se fabricó imágenes que no eran reales, pero empezó a fabricar fantasmas que podían más que yo, que me decían más que yo. Empezó la mente a hacer su trabajo.

A ponerte cosas negativas también…

Como a millones de niños y niñas y que yo he querido compartir esta serie de pasajes de mi vida, narrativas, que se llaman ‘El poder de ser tú’, porque uno puede encontrar su camino, uno puede encontrar sus fuerzas y saber de dónde viene. Uno puede hacerlo, pero toma tiempo…

¿Cuántos años te llevaron Gisela perdonar a tu padre?

40 y pico y sí, yo tenía 5 años. Ahí empieza todo. Entonces ya unos 35 años que siempre me preguntan qué tuve vacíos. Mucho de mi temperamento tiene que ver con algunos instantes como los que yo desde niña fui gestando, hasta que encuentro el perdón, hasta que encuentro que el camino es ese, el perdón.

El perdón no nos hace santos, el perdón nos cura, nos sana. ¿Y de qué se trata? De entender lo que ha pasado. Cuando empiezo a entender que papá no me podía dar abrazos, porque nunca se los habían dado, porque él también perdió un papá, su padre, mi abuelo, a los 8 años. A él le cambió la vida y de un día a otro mi abuela decide internar a sus tres hijos, inscribirlos en un internado y se va con su hija mujer y los deja.

Un hombre al cual avientas y que no pudo superar, él sí no pudo superar, a él le cortan todo, llega a ser un eminente abogado, que tiene a su cargo la ley para el obrero, era un hombre preocupado por lo que sucedía en la sociedad.

Partiendo de esta premisa y de todas las experiencias que tú has plasmado en este libro, ¿has hecho este ejercicio de poner en texto lo que has vivido con otras personas que te han tocado en tu vida, que te han dañado, que te han hecho sentir mal? Hablamos de gente que pasó por tu vida…

Sí, todo lo que está ahí lo he hecho…

Gisela Valcárcel se confiesa en el Café con la Chevez. Foto: Ernesto Quilcaque | @Photo.gec

GISELA Y SU SEPARACIÓN DE ROBERTO MARTÍNEZ

Yo en su momento por ejemplo le dije un día a Roberto, cuando nos separamos, quédate a 7 km míos, no te acerques, no quiero ver lo peor de mí si te vuelvo a ver. Fue exactamente eso. Pero sí delimitamos tú anda por un lado, yo por otro, porque yo no sabía lo que podía pasar conmigo si yo lo veía.

¿No eras feliz en ese tiempo con Roberto Martínez?

No. Él era una persona alegre, bien en todo por momentos, pero luego tenía esos silencios de papá y esos fueron los que me llevaron hacia él y cuando ya logras vivir con esos silencios sabes que quieres escapar de ellos y yo quería más de Roberto y él es en su intimidad a la persona que yo conocí en ese tiempo pues, una persona que se quedaba en silencios y esos silencios, sin yo darme cuenta, generaban atractivo en mí. Pero también generaban dudas, temores y nostalgia. Entonces hoy comprendo, hoy soy capaz de compartir con ustedes que lo que yo viví en ese momento, a su lado, era papá igual. Pero eso no lo tienes claro, es tu inconsciente, era el subconsciente. Algo decía que esto no estaba bien, hasta que pasa el que Roberto encuentra a una chica y bueno la presenta. Entonces a mí como a millones de mujeres no solamente nos duele el haber visto como se desvanece un hogar…

Claro, tu castillo se derrumba con todas tus ilusiones, todo…

Tú vives ahí con una familia, sino también es dónde quedaron las cosas que íbamos a hacer, dónde quedaron las flores que me mandaste hace 15 días, porque es tu esposo y está contigo, hasta el día anterior ha dormido contigo esa persona. Hasta que tú descubres. Algunas personas deciden continuar, otras como yo deciden no hacerlo.

Lo que pasa es que en ese momento yo era tan débil que un solo hombre me volvió a la nada y ahí tuve que regresar a construirme.

GISELA Y SU VIAJE A LA INDIA

Sí, porque te vas hasta la India y te vas con tu hija…

Sí me voy hasta la India y me voy con mi hija, porque las dos estábamos mal y ustedes nos seguían a nosotras. Entonces de algún modo querían que Ethel declare algo, que yo declaré algo y no podíamos decir estamos mal en esa época, porque igual en esa época no servía de nada. Lo que la gente quiere saber es que huyes, de que no puedes hablar y después especular. Esa es un poco nuestra mente, así es, así funciona…

¿Y allí es, en la India, donde tú sientes la presencia de Dios?

En la India, sin nadie, sí y cuando regreso de la India también se burlan de mí. Entonces era ni una ni otra. Me empezaron a decir que yo seguía a un santo. Fui a la India como pude haberme ido a Australia. Lo único que quería era un lugar en el que yo pudiera encontrar paz. Yo estaba muy inquieta, estaba muy triste, me sentía muy sola. Escuché que en la India se podía encontrar paz, pero no escuché que era en Deli específicamente. Yo me fui a Puttaparthi, un lugar en la India.

Entonces lo que ocurre conmigo es realmente una experiencia espiritual, porque lo que ocurre es que yo estoy sentada, mi hija está cerca, nadie me toca, no había nadie, no había nada. Solamente estábamos esperando que empiece una jornada y lo único que se sentía era el ruido de pájaros. En ese momento cerré los ojos, como quien quiere sentir la naturaleza. Eran las 5:30 de la mañana o algo así, un poquito más. Cerré los ojos y sentí que algo empieza a pasar, algo hermoso, empiezo a sentir y no puedo abrirlos. En el libro digo no quiero, no sé, simplemente sé que en ese momento se me cambiaba la vida y que se me estaba dando nueva vida.

Gisela Valcárcel se confiesa en el Café con la Chevez. Foto: Ernesto Quilcaque | @Photo.gec

GISELA SE QUIEBRA POR ROBERTO MARTÍNEZ

Yo había pasado mucho, en el Perú se me reconocía con algo que a veces lo decían con buena onda y a veces con muy mala onda. Era la Reina del mediodía y en mis huídas la gente inventó que yo me creía no sé qué cosa. Y es que a veces no he podido hablar de todo, cuando eres muy conocido tienes que cuidar lo que dices y en ese momento lo que yo estaba haciendo es buscar que alguien me responda, porque me había pasado eso, porque si no me había querido casar nunca, porque yo me caso a los 31 años. No me había querido casar antes. Recuerdo además que cuando Roberto se va, el día que yo le digo okay, retiremos todas las cosas y que él lo ha contado además en tono de broma, y además fue así, habían bolsas de basura negras y le dije saca todas tus cosas ahora. No se las iba a llevar en buenas bolsas, algo malo le tenía que hacer. Yo estaba muriéndome ahí y estaba estoica frente a él para que no viera mis lágrimas.

Para que no vea que estabas quebrada…

Y le dije saca las cosas ahora y llévalas en estas bolsas y le traje bolsas de basura y recuerdo a Roberto, porque él sabe lo que hace, él me miró y rapidito él, no sé qué cosa esperaba él, de qué podía tener miedo. Pero es tu conciencia, yo que podía hacerle en ese momento.

Entonces me acuerdo que arregló rápido y yo todavía le tuve que señalar, esas medias también sácalas y se fue y le dije que lo demás por favor lo arreglara mi hermana, Rosa Luz, y su papá Enrique y le dije ya nunca más nos veremos. Cuando él bajó recuerdo haber cerrado la puerta y haber dicho, vivíamos en un lugar desde el que se veía Lima e hice la gran pregunta de mi vida, sin saber qué hacer, dónde empezar. Mire desde mi ventana y desde mi ventana se veía la cruz del Cerro San Cristóbal y me dije algo, que además Él supo responder, si existes dónde estás, si Tú existes dónde estás y es increíble, porque hasta hoy me sigue diciendo lo mismo, aquí. Entonces si alguien dice Gisela lloró, cualquiera que sea tocado en la forma que estoy siendo tocada ahorita, va a derramar lágrimas. Es lo más grande que a un ser humano le puede ocurrir en ese momento. Seguí llorando por mucho tiempo y lloré hasta terminar el ciclo de ‘Aló Gisela’.

¿Y tu mamá te dijo alguna vez no te cases con él?

Le dijo a él y a su mamá y también lo dijo en pantalla. Lo dijo, pero lo dijo bien. Mi mamá quiso mucho a Roberto y Roberto a mi mamá, pero mi mamá le dijo a Roberto, es que no eres para mi hija y no van a ser. Y mira tú, pero se quisieron, siempre tuvieron una muy buena relación. Entonces cuando mi mamá un día llega con este paquete envuelto, trajo a nuestra casa en La Victoria, una casa pequeña, dos cuadros: Uno con la foto de su primer esposo y otro con la foto de mi papá. Sus dos Jorges y mi papá impávido, miraba.

GISELA ELIMINÓ FOTOS DE SUS EXS

Tú has eliminado también las fotos de tus dos esposos…

En realidad no tengo ninguna, pero es que en mi caso sí hice mal. Si tienen alguna me la venden. Hice mal, porque sí de verdad, muy rápida. Roberto si tienes una me la pasas. Tampoco creo que haya guardado. Hay gente que fue a nuestro matrimonio y puede tener.

Supongo te ha sorprendido ver sentada a Ethel en el set de Magaly…

Las decisiones que toma Ethel a veces me sorprenden, a veces no, pero siempre la respeto. Ella es un ser humano libre y creo que en eso. Enfaticé la educación que le di, primero a mi casa no entró a la televisión. Es decir, Gisela con ser famosa en mi casa no se hablaba de eso. Hemos llevado una vida muy normal, común y silvestre cocinando, lavando, haciendo lo que hace todo el mundo.

Así se educó Ethel y luego hemos entendido que el perdón y que el procesar, el madurar nos hace mejores, que es mejor esa parte. Entonces no me sorprende. A veces me sorprende lo que hace Ethel. Ella me dijo a los 20 años, dentro de 2 años me voy a casar y ya esa primera sí me sorprendió, dije son cosas de chicos.

Me gustó que le dijo no deberían estar peleadas, que deberían sentarse a conversar y ayer creo que Magaly también le dijo, bueno de repente algún día se dará y nos sentaremos…

Mira, es que cuando tú conversas con alguien encuentras más coincidencias. Yo creo en el diálogo. Yo no creo en el me voy y no quiero hablar nunca más y nunca más te veré, no. Es bueno saber qué te sucedió, qué pensabas. Entonces sí coincido con Ethel, quien sabe un día…

Gisela Valcárcel se confiesa en el Café con la Chevez. Foto: Ernesto Quilcaque | @Photo.gec

Espero estar presente para hacer la cobertura…

Quizá algún día y eso no significa que a mí las personas que hablan y me conocen un poco más no me puedan criticar, ¿no? Es parte, si la crítica es parte de un programa, pues es parte, no sé doy cualquier ejemplo, es parte, y cuando sales debes saber que muchos van a opinar de esa entrevista, algunos se burlarán, algunos pifiarán. Otros aplaudirán y otros sentirán lo que quiero que sientan, que conectamos, que la vida es un poco más simple de lo que en nuestra mente ponen. Nunca imaginé tantas cosas en mi mente y tantas cosas han pasado en los pasajes que estoy contando, que muchos de ellos no me ayudaban a avanzar y hoy he podido llegar a este momento, a compartir, porque he tenido que procesar y porque no siempre quiero ser reconocida como la figura del escenario.

GISELA MARCA DISTANCIA DE JANET BARBOZA

Ver estas cosas que se han dado en las redes sociales, exponiendo Janet conversaciones con tu hija, ¿te duele, te marca, te pone distante con ella? Porque hubo un momento en que fueron, no amigas, pero de repente muy cercanas, ¿no?

La verdad es que nunca estuve muy cerca, por lo tanto no puedo marcar distancia. Si de esto quieren hacer un clip, bueno vayan y háganlo, pero yo he tenido una relación de trabajo. Yo confío en el talento de las personas que nosotros llamábamos para hacer realidad un programa. Yo confío en ese talento, cómo son las personas yo no puedo ponerles un adjetivo, no lo haría, no lo he hecho antes con personas que han estado muy cercanas en mi vida, no lo haré ahora, pero sí sé que cada quien tiene que de algún modo evaluar lo que hace. A mí me ha pasado muchas cosas, desde que se empezaron a publicar ciertos detalles acerca de cómo fue la relación de Ethel con ellos, pero yo soy mayor y me doy cuenta. Soy un poco mayor que varios de ellos y era fácil meter un bicho, como a Ethel le van a dar la mejor parte, porque es la mejor amiga de Armando y es la hija de Gisela. Es muy fácil meter cizaña y cuando tú no estás seguro de quién eres esa cizaña puede crecer en ti y voltea todos los pasteles. A mí lo que me digan los demás no va a voltear mis sentimientos y sensación lo que he creído desde el principio y creeré hasta el final. A mí muy difícilmente se me cambia la opinión que yo tengo de las personas y me las guardo para mí y no es una opinión mala simplemente me guardo. Lo que tengo que decir en privado lo digo en privado, lo que tengo que decir en público también… Celebramos tres años con la Chevez

Gisela y tú has ahorrado desde los 10 años, abriste tu primera cuenta, con tu mamá fuiste al banco…

Sí al banco latino en La Parada. ¿De dónde crees que salen tantas sortijas?

En televisión nacional cuestionan tu fe te dicen Farisela y esas cosas...

No veo, pero sí lo veo a veces en TikTok, pero es parte. Yo no creo que ninguna persona creyente pudiera hablar o burlarse de otro que tiene fe. Pero estoy hablando del creyente, el que no claro que se va a burlar, porque no lo entiende. No está mal, no lo entiende.

Muchos piensan que quiero hacerme la buena y no saben el principio, nunca leyeron el manual, nunca leyeron el testamento, nunca leyeron. Jesús vino acaso por los que estaban bien, vino por gente como yo que estaba mal, perdida, que no sabía a quién pedirle ayuda. Vino por gente que en su momento ni siquiera quiso pedir ayuda. Vino cuando alguien le dijo no sé qué hacer, ayúdame. Entonces desde ahí, que alguien se burle de mi confianza en Dios no me hace nada.

En una parte del libro que dices que no te sentías bonita y que estabas devastada. Nos ha pasado a todas las mujeres que hemos tenido alguna vez una relación que se terminó por una infidelidad o X cosas…

Lamentablemente…

Gisela Valcárcel se confiesa en el Café con la Chevez. Foto: Ernesto Quilcaque | @Photo.gec

GISELA VALCÁRCEL Y EL AMOR

¿Pero vas a seguir apostando por el amor?

Para mí nunca el amor estuvo fuera de mis apuestas. Simplemente como te he dicho yo no veo a nadie con quien yo pudiera compartir, ser, estar, vivir y la verdad quizá puede ser que me he mantenido ocupada todo este tiempo. Pienso desocuparme un poco, aunque he estado alejada tres años de la televisión. La gente cree que no he trabajado, pero he trabajado mucho y me di tiempo para gozar de mi familia, para gozar de mí, para dormir a la hora que quería y despertar y hacer mis caminatas que me apasionan y estar con amigas. He conocido más gente buena durante este tiempo. Entonces estoy viviendo otra etapa que empieza con este libro. Anhelo poder reunirme con muchas personas y que podamos contarnos historias y que nuestras historias puedan darle vida a una mejor vida…

GISELA VALCÁRCEL Y JULIÁN ALEXANDER

Y estás viviendo con tu yerno una bonita etapa, Ethel lo dijo. Dice que lo has adoptado como hijo…

Con Juli y Soledad que es la mamá de Juli, igual a mi hija. Somos cuatro lindos. Me encantan mi consuegra. Soledad es un ser maravilloso, que ha aportado muchísimo a este país también y es un ser inteligente y sensible. Lo quiero mucho a Juli y quiero que les vaya bien y creo que no te lo dije, cuando Ethel me dijo que iba a ir al programa de Magaly yo le pregunté qué dice tu esposo, porque la opinión de él es la más importante. Me dijo él está de acuerdo. Yo aunque muchos quieren ponerme como la cercana a Ethel y todo el día, soy su madre y lo seré siempre, pero ella me ha enseñado a saber que sus decisiones deben ser respetadas y que yo estoy para apoyarla y apoyarla desde lejos. Si en algún momento me pide un consejo se lo doy…

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