En la década de los 80, el Perú vivía momentos difíciles, la crisis económica se agudizaba y en medio de ese caos, mezclado con angustia, un hombre nos arrancaba carcajadas desde una radio en AM. Su nombre: Román Gámez Espinoza, pero para sus millones de oyentes, simplemente era ‘El tío Ronco’.
Cañetano de nacimiento, divertía desde un micrófono, realizaba radio novelas, imitaba mil personajes y conoció desde sus inicios a futuras ‘estrellas’ de la música. Presentó a la sociedad figuras como Iván Cruz y el mítico ‘Chacalón’, llevó a lugares populares a Óscar de León y al mismo Héctor Lavoe. Esta es la increíble historia de un hombre al que le debemos muchas alegrías.
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De chibolo vendía pescado en Chorrillos y para que suene fuerte mi voz, imitaba a un zambo que tenía mi mismo negocio. Por eso los pescadores me ‘bautizaron’ con ese apodo.
“Hola, qué tal” o si no “Cómo está mi ‘mancha’, ¿todo bien?”.
Las vecinas me pedían, porque todo era telenovelas y decidimos hacerlas, de manera divertida.
Es que en el inicio éramos ‘Koky’ Salgado y yo. Entonces sacaba varias voces.
Era un niño que vivía con su abuelita, la mamá lo había dejado, su papá estaba preso y su perro se llamaba ‘Pellejo’.
Es que en el día de la madre o Navidad siempre recordaba a su mamita.
Don Augusto llegaba a comprar su pejesapo y me dijo que vaya a ‘La Peña’ para que ayude en lo que falte. Hacer mandados, traer comida para los artistas.
Un día faltó un actor y me dijo: ‘Entra e imita a un niño’ y allí empezó todo.
Hacíamos cruzadas, regalábamos artefactos y hasta pudimos sortear 3 casas.
Una vez le entregué una refrigeradora a una señora.
Preocupada, me pidió que se la cambie por una bolsa de víveres.
Me sorprendí igual que tú y su respuesta fue: ‘Para qué la quiero, si a mi barrio aún no llega la luz’. Así se vivía en el Perú.
Un día un banco me contrató para que haga un comercial. La situación del país estaba tan mal, que la gente me esperaba en la puerta de mi casa para pedirme plata. Pensaba que yo era el dueño de la financiera.
Una vez un señor fue asaltado, le rompieron las piernas y estaba tirado, en la puerta de la radio, pidiendo ayuda.
Conseguí una ambulancia, le operaron, pero necesitábamos muletas.
Estábamos en programa y tocaron fuerte el portón de Radio Mar y salimos preocupados y estaban tiradas las muletas.
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Y venían solos. Un día llegó Willy Colón a promocionar su disco ‘El Malo’ y estaba acompañado de un flaquito llamado Héctor Lavoe.
Willy sí, pero Héctor no. Apenas si lo conocían.
‘El Malo del Bronx’ se fue y ‘El Rey de la puntualidad’ se quedó. Me dijo: ‘Tengo hambre, quiero probar el cebiche’.
Al lugar donde mejor lo preparan.
Al muelle de pescadores de Chorrillos. Nadie imaginaba que años después, sería una leyenda de la salsa.
Se apareció en la radio Oscar de León.
¿También quería comer comida peruana?
Sí y mi respuesta fue: ‘Vamos a ir a un restaurante Inter’
Eso creía él, pero en realidad fuimos al interior de un mercado municipal a comer un delicioso ‘Sancochado’.
Lorenzo Palacios era mi amigo y un día en Breña, donde grababa su long play, nos encontramos y me comentó que el faltaba un solo tema para terminar con la grabación.
Tenía una que la había creado un compositor de salsa, pero como no se llevaban bien, él prefería omitirla.
Al ‘Soy provinciano’. Le dije que lo haga, que lo pongo en su disco y resultado su tema más clásico.
Ese es un verdadero loco.
Su tema ‘Sé que me engañaste un día’, que era de Danny Daniel en balada, entró bien, sonaba fuerte, peor él quería que lo pongan todo el tiempo y ni te imaginas lo que hacía.
Iba por la calle y pagaba para que la gente llame al programa y pida su tema.
Un día lo encontramos en un teléfono público, convenciendo a un obrero para que ‘timbre’ al programa.
Era de la ‘U’ y cuando conocí jugadores ‘blanquiazules’ me dijeron que de mi barrio de Cañete, donde todos son cremas, habían futbolistas que brillaban en Matute y me pasé a la otra vereda.
Tengo una diabetes que me obliga a inyectarme insulina y eso me dura 1 semana y cada dosis me cuesta 140 soles, aparte de una pastilla de 200.
Mis hijos y un día vino un muchacho de la ‘Banda del Chino’ a darme víveres y al final, me entregó en un sobre 2 mil soles.
Le dije: ‘Dile a Aldo Miyashiro que le agradezco’ y se bajó el protector bucal y me respondió: ‘Soy yo tío’.
Él me dice que apoye a la gente a nombre mío y después me entrega un ‘bolito’ por eso.
Me estoy tratando del glaucoma, también de catarata, me han hecho 9 operaciones y al doctor le dije la última vez que lo visité: ‘¿Tiene alguna enfermedad que me recomiende?’
Muchas gracias y ya saben: ‘No se porten mal y si lo hacen, inviten’.
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