Según reportes recientes del Global Entrepreneurship Monitor, el Perú se ubica entre los primeros lugares en cuanto a capacidad emprendedora. No obstante, también estamos entre los primeros países con mayor mortalidad empresarial en la región: De acuerdo a un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), al día nacen unas 850 empresas, pero desaparecen 469.

En ese contexto, Mario Roncal, jefe de la carrera de Administración de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), comparte, en el marco de las celebraciones de Halloween y el día de la Canción Criolla, cuáles son esas acciones de “terror” que todo emprendedor o empresario debe evitar para reducir el riesgo de mortalidad del negocio para, de esta manera, asegurar mayores probabilidades de supervivencia y continuar el natural crecimiento del mismo.

1. VER COMO CAPITAL EL DINERO DE LOS IMPUESTOS:

Lamentablemente, es un error bastante común. Dependiendo del rubro en el que esté el negocio, parte de los impuestos ingresan de manera directa a la cuenta corriente de la empresa. Algunos empresarios disponen de todo el dinero de la cuenta pensando que es capital propio, sin recordar que parte de ese dinero está ya destinado para el pago de impuestos. Ello genera que, a fin de mes, la empresa no tenga la capacidad de pagar estos tributos, lo que genera una multa que gana interés y que, mal administrada, puede llegar al embargo de las cuentas y un eventual cierre del negocio.

2. REHUIR A LA FORMALIZACIÓN:

Existen muchos mitos acerca de formalizar un negocio o emprendimiento. No obstante, en la práctica, tener una empresa formal da una serie de beneficios en el corto y largo plazo. Permite acceso a solicitar créditos y financiamiento con la banca formal, contribuye a generar una imagen positiva del negocio, ofrece acceso al crédito fiscal, entre otros. Asimismo, favorece a los colaboradores que gozarían de beneficios sociales. Muchas de las empresas que cierran, se debe a que no pueden acceder a alguno de los beneficios antes mencionados.

3. DEJAR DE CAPACITARTE:

Existe una relación directa entre la capacitación del dueño del negocio (junto con su personal), con el incremento en la generación de valor y la toma de mejores decisiones dentro de la empresa. Un error común es asumir que el empresario todo lo sabe y es ahí cuando comienza la pérdida de ritmo para adaptarse a los cambios, adelantarse a las tendencias y desestimar (o no generar) buenas ideas para el negocio.

4. NO PAGAR TRIBUTOS:

Esta es una práctica que puede conllevar al cierre de un negocio. No declarar ni pagar tributos conlleva a que la entidad recaudadora tome medidas drásticas como embargo de cuentas, multas que generan intereses, notificación a clientes como deudor, entre otras acciones. Por ello, toda empresa sostenible en el tiempo y con un sano funcionamiento, declara y paga sus impuestos a tiempo.

5. SUBESTIMAR EL CLIMA LABORAL:

Muchas empresas muestran una tendencia a subestimar el efecto que tiene el ambiente de trabajo sobre el éxito de la empresa. Fomentar un buen clima laboral es un importante agente para retener y atraer el talento de la organización. Ocurre a la inversa cuando el clima laboral es negativo o descuidado: Se convierte en un elemento que ahuyenta a los trabajadores de una empresa.

Te puede interesar:

Contenido sugerido

Contenido GEC