Cada vez que había un balón parado, Marquinho dibujaba una ‘pincelada’. El brasileño inició su aventura en Perú con Sport Boys. Es uno de los mejores extranjeros que llegó a nuestro fútbol.
Estaba en Inter de Porto Alegre y don Antonio Cuba, que era presidente del Sport Boys, preguntó si había un jugador para recomendar y, como no había renovado, me vine.
Era la primera vez que salía de Brasil, pero me recibieron muy bien. Con el paso de los años me di cuenta que no me equivoqué.
Fui goleador, me eligieron el mejor extranjero, logramos dos subcampeonatos, solo me faltó un título con Boys.
‘Kukín’, Anchisi, Martín Duffoo, Arrelucea, Chávez-Riva, Oswaldo Flores, Atoche, el ‘Patito’ Delgado, que en paz descanse, había un grupo bonito, éramos una familia. Luego llegaron Paris, Norton y Claudio (Adao) y armamos un equipo competitivo.
El Boys se hace querer gratis, el que viste esa casaquilla sabe que puede haber problemas, pero el cariño de la gente hace acordarse de lo bueno. El sentimiento lo tengo muy adentro.
Carlos siempre fue muy travieso, bromista, auténtico. A los brasileños nos llevaba a conocer el Callao, a presentarnos a la gente. Desayunábamos y comíamos en los mercados. Él estaba muy orgulloso de ser chalaco y la gente feliz que estemos con ellos.
Uno nace con ese don, también hay que entrenarlo y mejorar. Desde que estuve en Ponte Preta siempre pateé y me salió bien.
No sé si fueron los más bonitos, pero por tratarse de clásicos, dos a la ‘U'.
Para mí, Claudio es el mejor ‘9′ con el que jugué. Usaba las dos piernas, el pecho, la cabeza, era completo. Aprendí mucho a su lado.
En esa época era así y me tocó. Es un club serio que me trató muy bien.
La campaña no fue tan buena a nivel local, pero en la Copa llegamos a octavos y remontamos un 3-0 al Nacional de Ecuador. Ese partido fue inolvidable, demostramos que no había nada imposible.
Lo tengo muy adentro. Cuando éramos rivales se sentía a su hinchada, al llegar me di cuenta de su grandeza. Fue una linda experiencia, en el 97 logramos el campeonato y entramos a la historia.
Me sentí como en casa. Waldir (Sáenz), Jayo ‘Kanko’ Rodríguez, ‘Churre’ Hinostroza. Compartimos momentos buenos y malos y esa amistad dura para toda la vida.
Nos marcó a todos con su manera de trabajar, fue exigente, siempre decía: ‘Quiero que inscriban su nombre en la historia de Alianza’. En el último partido, cuando ya éramos campeones, nos recordó eso.
Él sabía a quienes tenía que cuidar.
Tres veces estuve cerca. Siempre los respeté como equipo grande y sus hinchas hasta ahora me piden fotos.
Hay muchos que no son conocidos, aquí destacarían, pero nadie los busca.
Tengo mi licencia y estoy esperando una invitación para poner en práctica lo que me enseñaron maestros como Carbone, Pinto, Arroé, ‘Chalaca’ (Gonzales), Brzic, Otto Varic, el ‘Maño’ Ruiz.
Les deseo lo mejor, cuídense mucho y cuando quieran estamos para hablar de fútbol.
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