Caminar al lado de Jonathan Maicelo significa vivir la experiencia del afecto. Una señora que va de la mano llevando su pequeña, se detiene al reconocerlo y pide una foto. Él, muy amable, accede. Un hombre cuyas canas ya empiezan a invadir su cabello, interrumpe lo que está haciendo y le dice en voz alta: ‘Buena pelea’ y él responde: ‘Gracias, tío’. Un auto pasa apurado y de adentro se escucha: ‘Bien batería’ y solo sonríe.
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Maicelo tiene de su lado el calor y cariño popular, pese a los últimos acontecimientos, en que se le ve dando un manotazo a una mujer que lo graba con su celular y le reitera varias veces ‘Batedía’.
Esa señora trataba de burlarse de mi forma de hablar y gritaba: ‘Con.. tu magde’. Eso es discriminar e insultar.
Hizo invasión a mi territorio. Si yo la respeto, por qué debo aceptar que no lo haga conmigo.
Claro que sí. Vengo de una madre, mis tías me dieron de comer y mi ‘Angelito de la guarda’ es mi abuelita que está en el cielo.
La gente no es estúpida, ‘man’.
Hace mucho que no estoy con nadie.
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Me pienso hacer la vasectomía.
Si no tengo un hijo más con la madre de mi pequeño, con nadie.
Ya voy a viajar a Estados Unidos con mi ramo de flores.
Que sea inteligente y empoderada. Imagino una así y se me hace agua la boca.
Que no sea sumisa y sepa desarrollarse en todos los campos, hasta en la intimidad.
Nunca hice eso, porque quien te ama está contigo y nadie más.
Eso lo he visto en los futbolistas, yo soy boxeador.
En mi barrio te meten bala y no para dejarte cojo, sino para matarte.
Pero no queda ahí, porque van al velorio y abren el cajón para rematarte y asegurarse que estás ‘frío’.
El ‘Zorro’ tiene la máscara y yo el sable.
Los feos y mañosones estamos de moda.
La firme, muy pituquita la tía.
Me la llevo a La Punta o Chucuito. A un lugar ni tan feo, ni tan parado.
La lateo por mi barrio y que se le bajen las revoluciones de estar maleteando a la gente.
Su cintura. Está chiquitita.
Se nota que es lujuriosa.
Mujer dura y mala es mañosa.
Es mi familia y lo llevé a entrenar, pero a mi sobrino le jaló más la pelota.
Mide como 2 metros, quién le va a meter mano a ese ‘mono blanco’.
He bajado dos.
Si eres flojo, ni cien gramos, pero si eres maicelo.com, que va, viene, carga y suda, mínimo 4 kilos.
Bajar de peso y operarse esa ñataza. Tiene cara de navajero, lleva la chaveta en el cacharro.
Cuando no se abre la puerta, me meto por la ventana. Eso vale para toda situación de la vida.
Trato de hacer las cosas de manera correcta. Ese es mi secreto, ‘man’. Chau causa, fuiste.
Pasan los años, la esencia no se le va, aunque ha madurado y eso lo demuestra con sus restaurantes, su centro de entrenamiento y la responsabilidad que tiene al contratar personal a quien pagar. Eso no lo hace un irresponsable. Pero la palomillada sigue intacta. Como diría el inglés Winston Churchill, primer ministro del Reino Unido: ‘Una broma es una cosa muy seria’.
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