
Cuando parecía que Arsenal tenía el partido bajo control, PSG encontró el camino al empate y devolvió la incertidumbre a la final de la UEFA Champions League. Ousmane Dembélé apareció desde los doce pasos para marcar el 1-1 y llevar la definición al alargue en un duelo cargado de tensión y emociones.
El conjunto inglés había golpeado muy temprano con el gol de Kai Havertz a los cinco minutos, una ventaja que le permitió manejar varios pasajes del encuentro y afrontar el primer tiempo con mayor tranquilidad.

Durante esa etapa inicial, Arsenal encontró equilibrio en el mediocampo y logró contener los intentos ofensivos del cuadro francés, que buscó reaccionar sin demasiada claridad.
Sin embargo, el panorama cambió tras el descanso. PSG adelantó sus líneas y comenzó a instalarse cada vez más cerca del área rival, obligando a los londinenses a retroceder metros en el campo.
La jugada decisiva llegó cuando Khvicha Kvaratskhelia avanzó por la banda izquierda y logró ingresar al área. En ese momento fue interceptado por Mosquera, acción que terminó siendo sancionada como falta.
La polémica se instaló por unos instantes mientras el árbitro revisaba la acción en las cámaras del VAR. Tras analizar las imágenes, confirmó la infracción y señaló el punto penal a favor del equipo parisino.
NO SE PUSO NERVIOSO
Con toda la presión sobre sus hombros, Ousmane Dembélé tomó el balón y caminó hacia el punto de ejecución. El delantero francés no falló.
Su remate fue potente y preciso. David Raya se lanzó, pero no pudo evitar que la pelota terminara dentro del arco. El marcador quedó igualado y el partido adquirió una nueva dimensión.
El gol cambió completamente la dinámica de la final. PSG ganó confianza y comenzó a controlar varios tramos del encuentro, mientras Arsenal apostó por responder mediante transiciones rápidas y aprovechando los espacios que dejaba su rival.

Cada ataque comenzó a sentirse decisivo. La intensidad aumentó en ambos equipos y las aproximaciones se sucedieron en las dos áreas, con los jugadores conscientes de que cualquier error podía definir el destino del trofeo.
Tras el empate de Dembélé, ninguno logró encontrar el tanto de la victoria durante el tiempo reglamentario. De esta manera, Arsenal y PSG igualan 1-1 en una final cambiante y vibrante que ahora se resolverá en el alargue.
La Champions League sigue sin dueño. Después del golazo inicial de Havertz y la respuesta de Dembélé desde el punto penal, todo queda abierto para los treinta minutos más importantes de la temporada.








