Georgina Rodríguez volvió a captar las miradas con una de sus elecciones más comentadas de estilo. La empresaria e influencer, pareja del futbolista Cristiano Ronaldo, mostró que una joya reservada para una alfombra roja también puede acompañarla en una jornada deportiva. Se trata de un rosario valorizado en siete millones de euros, una pieza que lució durante la Met Gala y que ahora incorporó a un conjunto de su marca Mimoa.
La exclusiva joya no pasó inadvertida cuando la modelo apareció con ella en uno de los eventos más importantes de la moda internacional. Esta vez, sin embargo, el escenario fue distinto: el gimnasio.
Georgina apostó por una combinación que trasladó el lujo a una situación cotidiana y convirtió el accesorio religioso en el protagonista de su estilismo. Su elección volvió a poner en evidencia su particular manera de combinar prendas, accesorios y piezas de alto valor.
El colgante destaca por sus materiales y detalles cuidadosamente elaborados. La pieza presenta en la parte delantera la imagen de Nuestra Señora de Fátima, confeccionada en oro blanco de 18 quilates y rodeada de diamantes.
También cuenta con 53 diamantes engastados, cinco perlas naturales y una cruz adornada con otros 11 diamantes de diferentes quilates. Una combinación que convierte al rosario en una joya exclusiva, aunque su ostentación también puede generar opiniones divididas.
Más allá de su elevado valor, el accesorio tiene un significado personal para la empresaria. Según la información difundida sobre la pieza, Georgina la personalizó para llevar consigo a sus seres queridos durante una noche especial.
En el reverso del medallón aparecen grabados los nombres de Cristiano Ronaldo y de sus seis hijos, un detalle que vincula el objeto con su familia y su devoción religiosa.
La Met Gala fue el escenario en el que Georgina mostró otra faceta de su estilo vinculado a la fe. Para aquella ocasión, llevó un llamativo vestido azul diseñado por Ludovic de Saint Sernin, acompañado de un velo y una propuesta inspirada en la Virgen de Fátima.
En el interior de la prenda aparecían bordadas dos frases: “Donde ella está, el alma encuentra refugio” y “Líbranos del mal, amén”. El rosario de siete millones de euros completó una imagen que no pasó desapercibida.
Ahora, la empresaria presentó la pieza con una apariencia diferente, integrada en un conjunto negro de escote pronunciado y chaqueta estructurada, acompañado de pendientes brillantes y un reloj.
El collar destacó sobre la ropa y mostró cómo una joya asociada a una gala internacional puede adaptarse a un estilo más cotidiano sin perder su carácter llamativo.
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