POR: FERNANDO ‘VOCHA’ DÁVILA
Corrían los años 90. Alberto Fujimori, para sorpresa de todos, había sido elegido presidente del Perú. También cayó Abimael Guzmán, el líder terrorista de Sendero Luminoso. Y entre tanto movimiento social, apareció un chico rápido y veloz con la camiseta de Alianza Lima. Su nombre Carlos Basombrío. Su apodo el ‘Gato’ y tiene mil ‘vidas’ por contar.
Mi primer vaso fue a los 28 años.
A mí no me gusta el escándalo y por eso no iba con ningún compañero.
Waldir Sáenz podía amanecerse, pero con una botella de agua en la mano.
Jamás llegó con ‘tufo’ a un entrenamiento.
Pero por fama y goleador, porque por pinta, el blanco Antonio Moreno tenía más jale que todos.
Aparecen mujeres que nunca imaginaste.
No mucho.
Uno debe saber con quién meterse.
Nosotros crecimos juntos y, si alguno se portaba mal como ese muchacho, lo agarrábamos del cuello.
Que lo arreglen los dirigentes.
Si te perjudica en tu trabajo, molesta en el interior del grupo, para qué defenderlo.
Una hora antes de entrenar.
Siempre les decía: ‘A quien madruga, Dios lo ayuda’.
‘Mágico’ Gonzales me aclaraba: ‘Pero tú despiertas a Dios’.
Una sola vez y eso que los dirigentes le comentaron que no tomaba, tampoco salía.
Me despertó, porque a las 8 de la noche me quedaba dormido.
Cabeceaba, te lo juro.
En reuniones de casa. Cervecita o pisco puro, pero nunca hasta emborracharme.
Me lo puso el ‘Cholo’ Castillo porque era rápido y se había enterado de que comía mis mininos.
Ahora está penado.
Juan José Jayo y el ‘Goleador histórico’. El problema era que yo me despertaba a las 5:30 de la mañana y prendía el televisor.
‘Wally’ se ponía las almohadas en los oídos y Jayo no aguantó y se fue a una habitación con otro compañero.
También tiene momentos duros.
Cuando nos fuimos a Grecia. Partimos junto a Jorge Huamán y Juan Carlos Bazalar, un 25 de diciembre.
Salimos del hotel, ni unos ‘cohetecillos’, ‘luces de bengala’, nada de panetón ni chocolate. A las 12 de la noche nos abrazamos los 3, dimos dos vueltas a la cuadra y a la cama.
Sí ‘socio’, pero acá siempre les dan equipos a los mismos entrenadores. Es un círculo que nunca se rompe.
Llévame a tus entrevistas que la hago de periodista.
Gracias al Trome y a la gente que siempre me trata con respeto.
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